Cinthya Araiza
Un Mal Social y Medio Ambiental
El negocio mundial que genera más de 20 mil millones de dólares al año, se ubica detrás del tráfico de drogas y armas, se mezcla gente de todos los estratos sociales y hasta narcotraficantes que lo utilizan para incrementar su poder, siendo uno de los negocios ilegales más exitosos de nuestros tiempos. Esto es un grave problema tanto social como medioambiental, pues sigue la lógica inclemente del mercado; las especies más escasas obtienen los mejores precios y son, por lo tanto, las más cazadas, lo cual acentúa el riesgo de su extinción, pues en promedio sólo uno de cada diez animales cazados llega vivo a su comprador final.
El mayor problema es que no todas las personas consideran un delito el arrebatar animales de su medio ambiente y mucho menos mantenerlos cautivos en un zoológico particular, en restaurantes de lujo o en residencias de coleccionistas privados, esto, con el fin de atraer público para ver especies exóticas exclusivas desde tal lugar. Cabe destacar que los demandantes casi siempre son de países industrializados. Desafortunadamente la realidad es que el contrabando goza de cierta impunidad. Ante esta situación, es necesario que los países ricos reduzcan «el consumo insostenible de la fauna exótica, del mismo modo que hacen falta alternativas económicas para las comunidades pobres que capturan animales como medio de supervivencia” José Sarney Filho, ministro brasileño de Medio Ambiente.
América Latina es una de las principales fuentes del contrabando de fauna, y nuestro país no es la excepción. México es uno de los cinco países que poseen la mayor diversidad biológica del planeta y el segundo país en tipos de ecosistemas, de aquí que mil 336 especies de fauna y 612 de flora que se encuentran en la lista de especies en riesgo de extinción. Una de las especies que corre peligro de desaparecer, es Balam, el jaguar, sagrado para antiguos mayas, y vive en las selvas de Campeche; tales son los casos del tucán, el hocofaisán, el venado cola blanca, el pavo real. En Puebla por ejemplo, los reptiles, insectos, aves pequeñas o medianas y los pájaros son los más vendidos, esto son guacamayas, pericos, loros, halcones y búhos, cuyo precio en el mercado negro es alto y no sólo se comercializan en tianguis y mercados, sino también por Internet. En el caso de Brasil, es relevante saber que es una de las principales fuentes del contrabando de fauna ya que cuenta con el 15 a 20 por ciento del total mundial, lo que significa que más de 12 millones de animales son sacados cada año del país para su venta; el riesgo de extinción es sobre 208 especies en Brasil.
La búsqueda de ejemplares exóticos estimula al mercado internacional incluyendo a la industria farmacéutica para la compra de estas especies como arañas ó serpientes, que por su origen venenoso despiertan gran interés en este mercado. Esta no tan nueva industria se lleva por nombre Biopiratería, que lucra con la producción de medicamentos, lo cual no sólo afecta a los animales utilizados para esto, sino también a las economías más pobres.
El comercio ilegal no sólo se da con los seres vivos, sino que desafortunadamente, hay quienes obtienen miles de dólares por matar especies exóticas para la venta de sus pieles, plumas, cueros y hasta órganos, tal es el caso de las alas de las mariposas, que se venden a precios muy altos. Los gobiernos deben poner un alto a este negocio ilegal que además de lucrativo, peligroso y cruel, ponen en tela de juicio a nuestro ya lastimado medio ambiente. Es necesario crear consciencia para que esto termine; se deben crear iniciativas, leyes y además, dar fuerza y peso a las ya existentes organizaciones encargadas de combatir este problema, que desafortunadamente nos afecta a todos, sin excepción.
