Pierna biónica evita las fallas de las prótesis pasivas tradicionales

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Traducido por Alejandro Ramos de la Peña

Prof Michael Goldfarb, derecha, con el paciente Craig Hutto que usa la prótesis de extemidad inferior de la Universidad de Vanderbilt.

Una nueva prótesis de extremidad inferior desarrollada en la Universidad de Vanderbilt permite a los amputados caminar sin el efecto de “arrastrar la pierna” de las prótesis tradicionales.  De acuerdo a Vanderbilt, es la primera prótesis con rodilla y tobillo motorizados que operan al unísono y están equipados con sensores que monitorean el movimiento del usuario. Los microprocesadores están equipados para usar esta información para predecir lo que la persona está tratando de hacer y ajustar el dispositivo de tal forma que facilite estos movimientos.

“Cuando funciona, es totalmente diferente a mi actual prótesis,” dijo Craig Hutto, la persona de 23 años de edad que sufre de una amputación y ha estado probando la pierna artificial. “Una pierna pasiva esta siempre un paso detrás. La pierna Vanderbilt está solamente a una fracción de segundo detrás.”

La pierna biónica es el resultado de un esfuerzo de investigación de siete años en el Centro Vanderbilt para Mecatrónica Inteligente, dirigido por Michael Goldfarb.

«Con nuestro último modelo, hemos validado nuestra hipótesis de que la tecnología correcta estaba disponible para hacer una prótesis de extremidad inferior con rodilla y tobillo motorizados», dijo Goldfarb. «Nuestro dispositivo muestra el progreso que estamos logrando en la integración de hombre y máquina.”

La prótesis Vanderbilt está diseñada para la vida diaria, haciendo más fácil para un amputado la tarea de caminar, sentarse, pararse, subir y bajar escaleras y rampas. Los estudios han demostrado que los usuarios equipados con el dispositivo caminan un 25 por ciento más rápido en superficies planas que cuando usan  prótesis pasivas de extremidad  inferior, por que requieren de un  30 a 40 por ciento menos de su propia energía para operarla.

Los avances recientes han permitido a los ingenieros de Vanderbilt  producir un dispositivo que pesa alrededor de nueve libras – menos del peso de la mayoría de las piernas humanas  y pueden funcionar durante tres días de actividad normal, o de 13 a 14 km de caminata continua, con una sola carga.

Una de las últimas capacidades que los ingenieros han añadido es una rutina anti-tropiezo. Si la pierna siente que su usuario está empezando a caer, se levanta la pierna para despejar cualquier obstrucción y se coloca la planta del pie en el suelo.

Con el fin de incorporar todas las mejoras, el diseño estructural de la prótesis ha pasado por siete versiones y su electrónica ha sido remodelada en 15 ocasiones.

Según Goldfarb, era difícil adaptar  los potentes motores y la transmisión que necesitaban en el volumen disponible, pero el mayor reto fue desarrollar el sistema de control.

«A medida que agregas una mayor capacidad, también la añades una mayor responsabilidad», dijo. «No sólo el controlador tiene que realizar  operaciones individuales de forma fiable, sino también tiene que realizar varias operaciones al mismo tiempo y sin confundirse.

Aspectos clave del diseño han sido patentados por la Universidad, y han concedido derechos exclusivos para desarrollar la prótesis a la empresa Freedom Innovations, un desarrollador y fabricante de prótesis de extremidad inferior.

Imagen  y texto obtenido de:

http://www.theengineer.co.uk/1009694.article?cmpid=TE01&cmptype=newsletter&cmpdate=050811&email=true

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