El auto del mañana transformará al conductor en un simple pasajero

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Por Hassane Ouchouid

Ingénieur R&D, Induct

(Tomado de Le Monde. Traducción de Félix Ramos Gamiño)

futurecocheLa geolocalización y el arribo de sistemas de ayuda para conducir son una prefiguración de lo que será el automóvil del mañana: un vehículo robotizado, capaz de conducir solo, con seguridad absoluta, a su pasajero o sus pasajeros; capaz, asimismo, de realizar desplazamientos más eficaces en un espacio urbano que se encuentra al borde de la saturación.

La Machine To Machine: cuando los objetos hablan

La Machine To Machine (M2M) hace dialogar a los objetos mediante sistemas de información, sin intervención humana… esta revolución apenas se ha iniciado.

Los recorridos de nuestros días deben ser rápidos, prácticos, ecológicos y económicos, paso que parece evidente, dada la saturación del espacio urbano por los vehículos en circulación o estacionados; de ahí la aparición y el éxito de aplicaciones tales como Google Maps; el cálculo del itinerario sobre el sitio, de la RATP, Infotrafic, etcétera. Con la democratización de la 3G/3G+, estos servicios permiten conocer, a cualquier hora y con extrema rapidez, el recorrido óptimo para dirigirse de un punto A a un punto B.

Para las empresas, en el futuro, y a partir de ahora, este tipo de tecnologías irán más allá de una información en tiempo real, y servirán para optimizar los recorridos de flotillas de vehículos. Esto consiste en una multitud de servicios y de aplicaciones de negocios, basadas en la geolocalización en tiempo real, asegurada por un sistema integrado, una verdadera pequeña computadora, capaz de dialogar con casi todos los periféricos (principalmente smartphones y asistentes personales), por medio de sus conexiones (GPRS, Wifi, Bluetooth, Zigbee, USB, COM…).

 

Vehículos que transportan inteligencia

El sistema instalado en el vehículo reenvía la información (posiciones, consumo de combustible, bono de entrega firmado) que recibe de sus aparatos de captación o de un asistente personal, a servidores privados, en los que se almacenan y se analizan, en caso necesario, las coordenadas, que se pueden consultar vía una red de seguridad, accesible gracias a una cuenta de usuario protegida por una contraseña.

Estos sistemas, que permiten, por ejemplo, hacer actualizaciones y seguir los planes de intervención, la optimización de itinerarios, la emisión de alertas cuando el vehículo sale de una zona definida, o la validación de intervenciones, son ya muy utilizados en nuestros días.

Esta evolución hacia recorridos más eficaces es deseable en una más amplia escala, puesto que el automóvil aparece en esta época como el flagelo de la sociedad (mortandad, contaminación, gastos, congestión e insuficiencia), y por consiguiente debe evolucionar. De ahí surge, por un lado, el interés por los vehículos eléctricos, y, por el otro, por los vehículos cada vez más inteligentes. Entonces, ¿el porvenir del vehículo urbano pertenecería al vehículo eléctrico robotizado? Probablemente, porque ya es plenamente palpable la tendencia a la robotización de los vehículos.

Así, ya desde ahora, los conductores pueden, en ciertos vehículos equipados, interactuar con su automóvil a través del tablero (o con los sistemas instalados ex profeso) que les indican su destino mediante el cálculo itinerario, o incluso con la configuración de ciertos aspectos de la seguridad activa (detección de salidas, límites de velocidad, obstáculos, consejos de conducción…). Por estos mismos medios, un conductor recibe, por ejemplo, información sobre una distancia de seguridad muy reducida, a fin de ajustar automáticamente su velocidad para evitar una colisión.

El auto-robot, ¿una utopía?

Los vehículos destinados al gran público no pueden todavía comunicarse entre sí, pero los sistemas de gestión de flotillas de vehículos e incluso ciertos GPS se comunican con servidores (se habla de Machine To Machine o de M2M), para subir información que permita hacer un inventario de lugares, información que puede ser despachada a todos los vehículos involucrados (cartografía de embotellamientos, proyecto de investigación Pumas, cuyo objetivo es el desarrollo de un útil de movilidad durable sobre el territorio de la aglomeración Rouen Elbeuf Austreberthe…). Y la llegada progresiva del Internet de banda ancha en los automóviles –gracias a la aparición de redes móviles más poderosas, como el WiMax o LTE- constituirá un avance mayor.

En última instancia, el objetivo sería tener vehículos completamente autónomos. Y no se trata de una utopía, nada de eso. En meses pasados, Google hizo una bella demostración, con su Google Car (un concepto de automóvil sin conductor), y Francia no está al margen de este movimiento. En efecto, la investigación francesa está muy activa a este respecto, y los industriales del ramo han hecho su aparición con muy innovadores conceptos, como los que presentaron en el Salón del Auitomóvil 2010.

Ordenar un recorrido desde el teléfono celular

La idea central de estos trabajos consiste en delegar todo el manejo a un robot capaz de percibir y de reaccionar de manera inmediata, segura y adaptada. El conductor, convertido en pasajero, interactuará con su vehículo para definir su destino, aceptar o no un retorno para una recarga, etcétera… También será posible solicitar un auto desde el teléfono celular, vehículo que llegará solo para esperarlo a uno a la hora y en el lugar convenidos. Éste podrá encargarse automáticamente de sus preferencias personales, y adaptarse al pasajero.

Los automóviles se comunicarán entre sí para manejar mejor situaciones delicadas, así como con un “supervisor”, cuyo papel será el de recibir información sobre el estado de los vehículos (posición, fallas, energía)… y de asegurarse del buen funcionamiento de la red: regulación del tráfico, control del consumo global de energía, optimización del estacionamiento y repartición homogénea de los vehículos en la ciudad.

En concreto, esta evolución empezará por hacer su aparición en sitios como La Rochelle, con vehículos que dejarán entrever el gran potencial de este tipo de tecnología. A esto seguirá, muy pronto, la mejoría de los algoritmos instalados, el aumento del poder de cálculo, la baja de precio de los captores de información, la puesta en marcha de un marco jurídico para los vehículos de este tipo, la automatización progresiva y la desaparición de barreras psicológicas. Se puede apostar fuertemente a que, de aquí a 2020, los vehículos completamente autónomos habrán conquistado un lugar preferente en la sociedad.

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