Nació en Monterrey, Nuevo León, el 8 de febrero de 1969. Es médico cirujano partero por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Hizo una especialidad en Medicina Interna, con subespecialidad en Hematología y un curso de Trasplante de Médula Ósea en el Hospital Universitario de la UANL. Es catedrática en la Facultad de Medicina de la UANL y pertenece a la Asociación de Medicina Interna de México y a la Agrupación Mexicana para el Estudio de la Hematología.
De entre los premios y distinciones que ha recibido, mencionamos: es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I y en 1999 obtuvo el tercer lugar del Concurso de la Investigación Pediátrica Wyeth con el trabajo “Dosis altas de Ciclofosfamida en la Anemia aplásica severa”; el año 2000 recibió el “Premio Dr. Luis Sánchez Medal” que confiere la Agrupación Mexicana para el Estudio de la Hematología, y en 2003 obtuvo el segundo lugar en el concurso de trabajos libres organizado en el XLIV Congreso Anual de esa agrupación.
Es coautora de tres capítulos en libros y quince en revistas especializadas, como “Results of anOutpatient-Based Stem Cell Allotransplant Program Using Nonmyeloablative Conditioning Regimens” en la American Journal of Hematology y “ReducedintensityStemCellTransplantation in Children and Adolescents: TheMexicanExperience” en la revista Biology Blood Marrow Transplantation.
Olga Graciela Cantú recuerda que cuando tenía 8 años de edad su padre Guadalupe Eulogio Cantú compró una camioneta Ford 150 con la que fueron a visitar a un pariente y que, estando estacionada, vio a un niño arrancándole la placa de “f150”. De inmediato le avisó a su papá, quien lo alcanzó y lo detuvo.
Aunque Olga le insistió a su padre que lo llevara a la correccional porque era un criminal en potencia, don Guadalupe le pidió la placa, lo reprendió y lo dejó ir.
Quince años después, dice, me hice novia de mi ahora esposo. Nos casamos y una ocasión en que estábamos viendo el álbum fotográfico de mi familia apareció la fotografía de la camioneta. Me preguntó sobre ella y le conté el incidente, agregándole que era una lástima que mi padre no hubiera llevado a la correccional al pandillerito. ¡Qué bueno que no lo hizo¡, me dijo, pues seguramente no nos hubiéramos conocido. Yo era ese niño.
Recién titulada, tuvo su primer trabajo como hematóloga suplente en el Hospital Regional del ISSSTE. En 1998 ingresó como profesora del Servicio de Hematología del Hospital Universitario de la UANL y a partir de 1999 es coordinadora del Programa de Trasplante de Médula Ósea.
Ha hecho investigación en las áreas de hematología, especialmente en trasplante de médula ósea y en leucemias. Resultado de ella son los trabajos publicados en los libros y revistas mencionados y actualmente su línea de investigación es en trasplantes ambulatorios no mieloablativos y en trasplantes en pacientes con enfermedad terminal.
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