Salvador Saavedra
He sido un defensor de la marca apple desde hace unos 6 años, más o menos. Yo era una persona que no aceptaba usar otra cosa más que Microsoft, y, a pesar de que ya utilizaba linux, me negaba a utilizarlo de lleno y prefería mis máquinas con Windows.
En esa fecha que menciono, Apple sacó a la venta su primera tanda de computadoras con un nuevo diseño y con la novedad que ya venían con procesador Intel. Esa fue mi primera iMac. Desde ese día, no pienso volver a Windows nunca. El sistema operativo con el que venía, el Tiger, me fascinó desde un principio. Steve Jobs había entrado mi vida ya de lleno.
¿Qué siguió de ahí? Pues me compré mi ipod edición U2, compré otro ipod classic para mi esposa, convencí a mi hermana de comprar ipod, (y desde ese entonces son fans de Apple), en fin, nos llenamos de la tecnología que nos brindaba Steve Jobs.
No solo soy un fanático que pelea ciegamente defendiendo una marca sin aceptar las ventajas de otras. Puedo aceptar por mucho, las ventajas de un sistema operativo como linux, y bueno, ciertos programas que son utilizados por Windows, pero, Apple lo veo como siempre innovador.
Steve Jobs se encargó de darle todo ese empuje a esta empresa. Su visión era de hacer que el usuario no tuviera que batallar al utilizar una computadora, y fue desarrollando todo haciendolo muy intuitivo y de muy fácil manejo. Sus ganas de dar al mundo nuevas tecnologías nos dejó con la introducción del teléfono celular iPhone, el cual ha dictado un estándar en la telefonía móvil, y del mercado de las tabletas, hizo lo mismo con la introducción del iPad.
Steve Jobs fue una persona que lucho desde joven por sacar a la luz sus sueños y lo logró. Al final de su vida, el cáncer de páncreas le cortó la oportunidad de seguir dándonos más de sus ideas.
La muerte de Jobs, aunque unos se burlen que no es verdad, es una tristeza para el mundo. Negar todo lo que de su mente salió y fue fabricado o que gracias a eso que creó nosotros tenemos la oportunidad, por ejemplo, de tener un teléfono celular tan avanzado compitiendo con el iPhone, no se puede negar que es una pena que ya no esté con nosotros. Tal vez no seamos usuarios de sus productos, pero negar el legado que deja, sería absurdo.
Un cancer se lo llevó antes de tiempo. Jobs ya descansa y muchos de nosotros le damos las gracias por habernos dado oportunidad de conocer y sobre todo, aprender a querer a Apple, y nunca se olvidará su forma de ver las cosas para desarrollar nuevas tecnologías: «Think different»
