Indira Kempis
Me invitaron a compartir algunas propuestas para el Desarrollo Urbano del país en un partido político. Me parece importante que se ponga en la agenda pública de quienes aspiran a cargos gubernamentales la visión de ciudad que deberíamos tener ante los problemas que ha dejado el incorrecto diseño y planeación de las mismas en estos años.
Escribo entonces una de las que considero es primordial para poder establecer los criterios que harían la solución común: la planeación urbana participativa. Esto quiere decir que se debe invitar a la comunidad a intervenir e incidir en la visión de ciudad. El ejemplo bilbaíno (Bilbao, España) es uno de los más emblemáticos en la materia. Debido a la preocupación de científicos sociales y de la comunidad se hicieron grupos de trabajo conjuntos para planear sobre los barrios.
Si bien es cierto que se requieren conocimientos técnicos, e inclusive, especializados, también lo es que el crear herramientas legales para hacer que los ciudadanos participen, podría incentivar la educación propia, es decir, autodidacta, o la intervención de los expertos en la materia para colaborar en los temas de interés común para los integrantes. Es un trabajo exhausto que vale la pena porque socialmente hablando, esos planes participativos se convierten en una decisión colectiva, por tanto, propia, a su vez, de responsabilidades compartidas.
Por supuesto, la técnica tiene su lugar primordial la planeación por sus implicaciones. Se tiene que tomar en cuenta la factibilidad de llevar a la práctica las visiones colectivas de ciudad o no. Sin embargo, toda técnica acompañada de la participación de ciudadanos especializados en el tema puede enriquecer el trabajo y la comunidad adoptar como suyas las políticas públicas al respecto, cuestión que tiene un beneficio, incluso, político a largo plazo. En suma, la planeación participativa es cada vez más presente que futuro si lo que se quiere es concretar planes en donde las necesidades reales de la ciudadanía puedan ser resueltas.
