Cinthya Araiza
Mientras los investigadores humanos están atrapados en la órbita terrestre, los robots del espacio ya se preparan para una nueva era de exploraciones: nuevas técnicas de perforación, laminado, navegación, y prospección más allá de la imaginación humana. Docenas de robots espaciales se encuentran en estos momentos allá afuera, en donde sus creadores de cuerpos dóciles y capaces de funcionar únicamente respirando oxígeno, no pueden estar. Ellos son sin lugar a dudas, dueños del espacio sideral. Las máquinas no tripuladas están en órbita alrededor de Mercurio avanzando a través de las arenas de Marte, algunos hasta se preparan para salir de los confines del mismo Sistema Solar.
No se le quitan méritos a las Estaciones Espaciales, manejadas por el ser humano, que aunque diferente al panorama sin igual del espacio, ésta es una belleza a su manera, además de contar con tecnología estilo Apollo. Sin embargo, en términos de logros y avances científicos, no goza de las grandes ventajas de la flota de robots espaciales creados por la misma NASA y que hoy en día han revolucionado la tecnología espacial, especialmente y a pesar de la existencia de un déficit de financiación que siempre ha estado presente dentro de los programas espaciales con o sin tripulación. Hasta hoy y para el 2012, el presupuesto de la NASA provee casi $4.5 billones de dólares para la ciencia robótica espacial, contra $8.3 billones para la exploración humana del espacio; esto es casi $3 billones que van únicamente para la Estación; la NASA se queda sin un sustento suficiente, sin vuelos de transbordadores y sin planes de poder enviar a la luna a la raza humana una vez más.
Por más noble que sea la exploración humana, sabríamos muy poco sobre el cosmos, mucho más distante que la luna; es gracias a las exploraciones espaciales robóticas que la raza humana ha sido capaz de ir más allá de los límites, pues gracias a ellos, tenemos conocimientos más amplios: los planos de lava en Venus, los océanos bajo tierra de la luna de Júpiter (Europa), los lagos de metano de la luna de Saturno (Titan), y demás misiones que han sido trascendentales para la humanidad.
Desde que Apollo llegó a la luna en 1969, la NASA ha confirmado las suposiciones científicas desde un principio, dándonos un panorama más claro y marcando un momento histórico; lo que hubiera costado tiempo y millones de dólares con simple investigación científica desde las órbitas terrestres, los alcances no son los mismos y esto es más que evidente.La realidad es que cuando se trata de llevar a cabo exploraciones espaciales de mayor peso, mucho más serias y minuciosas, la raza humana simplemente no puede competir con el equipo “spacefaring hardware” como le llaman, y esto probablemente sea una constante de por vida. Es necesario invertir más recursos para estas misiones de gran valor para la raza humana y es lo que la NASA y sus investigadores pelean día con día.
