Medicamentos biotecnológicos: un futuro promisorio

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Doctor Jorge Revilla Beltri

Especialista en Medicina Farmacéutica

Miembro de la Sociedad de Médicos Especialistas en la Industria Farmacéutica

(AMEIFAC)

A cargo de la DirecciónMédica de Probiomed, S. A. de C. V.

jorge.revilla@ probiomedic.com.mx

 

El desarrollo de medicamentos depende en gran medida de la factibilidad de implementar y validar la técnica de producción de los mismos, de tal forma que una vez que sean probados, y demuestren su seguridad y eficacia, puedan ser reproducidos en gran escala y tengan un valor terapéutico en beneficio de una población de pacientes.

Tradicionalmente, los medicamentos son sintetizados en el laboratorio a través de modificar moléculas desde el punto de vista físico-químico; con este proceso, la creación de fármacos se circunscribe a las posibilidades técnicas de un fabricante que la mayoría de las veces depende de encontrar una utilidad para esta nueva molécula.

Este proceso lleva mucho tiempo, y se desechan un gran número de sustancias inestables, tóxicas, con limitaciones en su forma farmacéutica o que no son adecuadamente disueltas. Es el proceso de investigar, crear y después tratar de encontrar una indicación terapéutica que en muchas ocasiones no se alcanza.

REDUCIDO NÚMERO DE NUEVOS FÁRMACOS

Hoy en día, con la utilización de modelos generados por computadora, el tiempo invertido en la búsqueda de moléculas nuevas se ha reducido de manera importante, pero aun así el número de sustancias estudiadas es muy grande, y la cantidad de nuevos fármacos sigue siendo proporcionalmente baja.

Con la biotecnología, que no es otra cosa que la utilización de un ser vivo o sus partes para crear un bien o servicio que tenga utilidad para el ser humano, se ha avanzado mucho en el desarrollo de nuevos medicamentos.

Además de las aplicaciones farmacéuticas, la biotecnología se puede utilizar en muchos y muy diferentes procesos, para mejorar la salud en el mundo.

DIAGNÓSTICO MOLECULAR

Uno de ellos es el diagnóstico molecular, que permite detectar en forma precisa diversas enfermedades infecciosas de difícil diagnóstico o de manejo peligroso, y que da resultados en un tiempo muy breve y con posibilidades de error muy bajas.

Para este proceso diagnóstico, se han utilizado anticuerpos monoclonales muy sensibles, que permiten detectar cantidades muy bajas del agente, en forma muy práctica y a bajo costo.

Igualmente, la biotecnología es muy útil en el desarrollo de vacunas: se puede trabajar en entidades infecciosas que en este momento son causa de una gran cantidad de fallecimientos en todo el mundo, así como de cuantiosas pérdidas económicas.

Enfermedades como la malaria, el SIDA, la hepatitis, la tuberculosis y muchas otras, no tienen actualmente un tratamiento adecuado, por lo que la creación de una vacuna se ve como la mejor solución.

La creación de una vacuna mediante la recombinación genética requiere de una técnica de producción muy sofisticada, que hasta hace algunos años sólo estaba disponible en países del primer mundo.

VACUNAS RECOMBINANTES

Actualmente se pueden producir vacunas recombinantes que se elaboran mediante la inserción de la secuencia proteica del agente causal en una célula que, según el tipo de proteína, pudiera ser de bacteria, en especial E.coli o en sistemas de levaduras, como Hansenula Polymorpha, o, si es una molécula más grande, en células de ovario de Hámster Chino.

Una característica importante de las vacunas desarrolladas por ingeniería de recombinación genética es que no contienen partículas del agente infectante; sin embargo, son altamente antigénicas, por lo que son capaces de desarrollar en los seres humanos grandes cantidades de anticuerpos protectores, además de que son fáciles de producir con un grado muy alto de pureza; no contienen elementos extraños que pudieran producir alergia o efectos secundarios; se mantienen durante mucho tiempo, y se producen con bajos costos para el paciente.

Una opción más de utilización de la biotecnología se encuentra en otras esferas industriales, como la petroquímica o la agropecuaria, donde puede promover el desarrollo de bacterias que controlen los derrames de petróleo o la generación de cosechas resistentes al ataque de diversas plagas.

CREACIÓN DE BIOMEDICAMENTOS SEGUROS Y EFICACES

Indudablemente, la creación de medicamentos es una aplicación de la biotecnología, donde se está comenzando una verdadera revolución que ha permitido la creación de biomedicamentos extremadamente seguros y altamente eficaces.

Las proteínas recombinantes son muy variadas, y se comportan de forma idéntica a como se comportan las originadas por el cuerpo humano.

Uno de los biomedicamentos más utilizados en el mundo es la Eritropoyetina recombinante humana (rHu-EPO), que en los pacientes con insuficiencia renal logra una mejoría importante en su estado general, y en el grado de oxigenación de los tejidos de todos los órganos, especialmente riñón, cerebro y corazón. La Eritropoyetina tiene efectos múltiples en una gran cantidad de estructuras que contienen el receptor a esta hormona y se ven beneficiados por su efecto; se han descrito acciones en los niveles neuronal, cardiaco y, desde luego, sobre el órgano blanco que es la célula progenitora de la serie roja que va a crear una cantidad adecuada de glóbulos rojos. Al aumentar las dosis de la Eritropoyetina rHu-EPO, se incrementa su acción en células cada vez más jóvenes, lo que favorece la rápida recuperación de los niveles de hematocrito en el paciente con deficiencia de esta hormona; esto reduce la necesidad de transfusiones y el riesgo de contagio de enfermedades infecciosas.

SEGURIDAD Y CONFIANZA

Una vez que se alcanza el nivel de glóbulos rojos adecuado, se puede suspender o reducir la dosis, y la producción de estas células se limita. Éste es uno de los motivos por los que el uso de ésta y otras proteínas recombinantes se ha difundido tanto, ya que el poder controlar sus efectos en forma adecuada brinda al paciente un elemento de seguridad y confianza que favorece la mejoría en su calidad de vida.

La recuperación del estado pretratamiento, al suspender el uso del producto, es fundamental en el manejo de cualquier medicamento, ya que ese hecho amplía en forma significativa el margen de seguridad y ofrece al médico la opción de dosificación casi personalizada y, con ello, un apego y respuesta muy altos al tratamiento. La Eritropoyetina recombinante humana es una proteína que tiene una estructura glucosilada, lo que permite al organismo responder en forma exacta a como responde en presencia de la Eritropoyetina natural humana. Esta característica ha motivado el desarrollo de procesos de manufactura que permitan la asociación de la glucosa a la molécula y, por ende, que se comporte como la original humana. Para estos procesos se han utilizado nutrientes naturales, para los cuales se han desarrollado controles muy estrictos. Otras proteínas de gran utilización son los interferones, tanto Alfa como Beta. Estas moléculas son la primer línea de defensa del organismo contra el ataque de agentes extraños, especialmente los virus.

Los interferones tienen también múltiples acciones, entre las que destacan sus actividades antivirales, antiproliferativas y las inmunomoduladoras. Los interferones creados por ingeniería genética son similares a los producidos por las células, como fibroblastos, glóbulos blancos o plaquetas. Tienen una gran potencia biológica, inician sus efectos tan pronto llegan a la circulación y actúan al ponerse en contacto con receptores específicos en las células del sistema inmune.  Al aumentar las dosis de estas moléculas, igualmente se potencializan sus acciones en todo el organismo, lo que permite una movilización intensa de las células más eficientes del sistema inmune, como son los linfocitos y los macrófagos, y con ello se dispara toda la serie de eventos que llevan a la eliminación del agente dañino que en el caso de los virus, como por ejemplo los de la hepatitis, tiene una tasa de respuesta alta. Al modificar el comportamiento del sistema inmune, el uso de los interferones se ha extendido al tratamiento de varios tipos de cánceres, en forma conjunta con otros medicamentos antineoplásicos, con buenos resultados.

CONTROL DE LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE

Los interferones Beta se emplean más especialmente en el control de la esclerosis múltiple, que es una entidad incapacitante y de difícil control. Con el uso de estos medicamentos, se ha logrado una contención importante del avance de la enfermedad y de la recurrencia de las exacerbaciones. La creación de biomedicamentos en nuestro país ha alcanzado niveles de sofisticación y calidad muy altos; actualmente se están produciendo entre otros muchos elementos de biotecnología, los factores estimulantes de colonias, como el filgrastim y el molgramostim, que son muy utilizados en la recuperación de la médula ósea después de los tratamientos antineoplásicos que, al reducir el número de neutrofilos circulantes, pueden llevar al paciente con cáncer a sufrir infecciones serias y poner en riesgo su vida. Con el uso de los factores estimulantes de colonias de recombinantes humanos, se tiene acceso a un biomedicamento muy específico, seguro y eficiente, que permite acelerar la recuperación en la producción de glóbulos blancos a todos aquellos pacientes que presentan fiebre después del tratamiento anti cáncer, por lo que requieren una protección eficiente de inmediato.

PRUEBAS CLÍNICAS

La creación y producción de biomedicamentos requiere que, antes de que se pongan al alcance de los pacientes, se verifique su seguridad y eficacia mediante pruebas clínicas, con diseños que demuestren su efecto biológico, así como la seguridad de su uso. Este proceso es determinante para obtener la autorización oficial de comercializar cualquier biomedicamento. Adicionalmente, contamos con una gran cantidad de biomedicamentos que, a diferencia de los anteriores, sólo tienen una célula o punto de acción específicos, como son los anticuerpos monoclonales.

Estos biomedicamentos se unen a una célula y, ya sea que la destruyan, la bloqueen o inhiban su producción, logran actuar mediente la interrupción de una cadena de eventos biológicos que pueden generar un proceso de enfermedad.

Tal es el caso de la artritis reumatoide, el cáncer de mama o el linfoma y muchas otras enfermedades que son controladas al interrumpir una parte importante de su proceso nocivo en el organismo.

Los anticuerpos monoclonales son también creados por ingeniería genética, y logran nuevamente un biomedicamento mucho más concentrado en una acción, con lo que sus efectos se vuelven aún más predecibles y controlables.

A diferencia de las otras moléculas, éstas logran un efecto a plazo mucho más largo, ya que el organismo tarda mucho más tiempo en recobrar la producción de la célula y en restablecer la continuidad del proceso que pudiera haber sido interrumpido por el anticuerpo.

La particularidad de estas moléculas es que no existían antes en el organismo, y pudieran ser reconocidas como extrañas, y generar la creación de anticuerpos naturales contra ellas.

Es este fenómeno lo que pudiera, en el caso de cualquier proteína de recombinación genética, hacer que el biomedicamento perdiera efectividad, con el consecuente avance o pérdida de control de la enfermedad.

Por ello se ha buscado intensamente la similitud más precisa con las proteínas humanas, y reducir la posibilidad de que se reconozcan como extrañas, y ser entonces destruidas.

RECOMBINACIÓN GENÉTICA

El proceso de recombinación genética, que es la inserción de un gen humano en una célula animal para producir una proteína exactamente igual a la producida por el cuerpo humano, es un sistema de acciones y controles altamente específicos, que permiten asegurar la creación de una proteína humana casi perfecta.

Entre los requisitos de la creación de biomedicamentos, está el control de las variaciones de lote a lote, al ser desarrollados mediante un proceso biológico. Esto ocurre dentro de márgenes extremadamente pequeños, pero variables al fin; sin embargo, son tan pequeños, que el organismo no alcanza a detectarlos como extraños, y el rechazo no se produce.

En México se utilizan más de 60 de los biomedicamentos más importantes en el mundo, que ya han demostrado su eficacia y seguridad. Sin embargo, sólo once de ellos son producidos en nuestro país. La producción de estas once proteínas la lleva a cabo Probiomed, empresa mexicana que además crea protocolos de investigación básica, de desarrollo farmacéutico y de investigación clínica, en conjunto con expertos clínicos y farmacólogos mexicanos. Esto, junto con los más estrictos controles de calidad, tanto en los procesos de formulación, como de producción, le permiten ser la única empresa que produce proteínas recombinantes, desde el gen hasta el medicamento, en territorio mexicano.

Es muy importante continuar con el desarrollo y la investigación de biomedicamentos, tanto en México como en el resto del mundo, ya que esto repercutirá en la creación de posibilidades terapéuticas que acerquen a los pacientes a un estado de control de enfermedades que hoy en día son por demás devastadoras y no cuentan con un tratamiento efectivo para su erradicación.

CAPACIDAD TECNOLÓGICA

Tenemos la capacidad tecnológica para crear biomedicamentos tan específicos, que en un futuro cercano pudieran individualizarse, y que, en el corto plazo, sean casi para cada persona, con base en su estructura genómica y en su capacidad de respuesta. De esta manera, el biomedicamento podría actuar en forma amplia y causar muchos menos efectos secundarios. Esto último ha generado hoy en día todo un sistema de farmacovigilancia, que nos permite mejorar y hacer medicamentos más seguros y eficaces.

Los biomedicamentos han iniciado su camino; estamos apenas en los primeros pasos de un largo trayecto que seguramente nos llevará a desarrollar muchas y mejores opciones terapéuticas al paso de unos pocos años, y serán además fuente importante de trabajo para países como México.

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