Cinthya Araiza
Es curioso como la gente no sabe lo semejante a la realidad de la película animada Kung fu Panda. Y no me refiero a que los animales de repente pudieran convertirse en superhéroes de las artes marciales…es algo mucho más interesante e impresionante que eso.
Desde las primeras civilizaciones, el ser humano se ha dedicado a observar, experimentar y hasta imitar a la naturaleza; bien sabemos que el hombre, a lo largo de los años, ha logrado desarrollar un poder de adaptación necesario para sobrevivir, aprender y evolucionar espiritualmente con la ayuda de la madre naturaleza. La adaptación de técnicas a la vida cotidiana del ser humano refleja esta evolución.
En el caso de las disciplinas marciales –sobre todo las del lejano oriente– se definen mediante la comprensión entre lo duro y lo blando, lo tenso y lo flexible. Sin embargo, la esencia de la disciplina Kung fu es meramente la interpretación e imitación de diversos animales. Dragón, tigre, serpiente, grulla y leopardo, entre otros, se volvieron objeto de una minuciosa observación y estudio para quienes practican el Kung fu. Es así como el hombre ha logrado extraer características únicas de cada animal y así, convertir una disciplina en todo un arte, que además se ha ganado el respeto y admiración de todo espectador.
Es impresionante la cantidad de estrategias y técnicas de combate que cada animal puede transmitirle a una persona. Increíblemente, somos capaces de desarrollar características como las que poseen estos mamíferos, y no sólo eso, nuestra piel y huesos son capaces de cambiar en el proceso de práctica de dicha arte marcial.
Las características que se adquieren varían según el animal al que se desea observar e imitar:
El Tigre (Fu): Fortalece los huesos. Se caracteriza por su agresividad y gran fortaleza, buscando romper y desgarrar. Sus movimientos son cortos pero duros. El uso de la garra sirve tanto para golpear como para bloquear.[1]
El Leopardo (Pao): Desarrolla la fuerza muscular. Se caracteriza por trabajar a corta distancia, para realizar golpes internos y de aplastamiento. El leopardo tiene un puño veloz y penetrante, característica principal de sus técnicas.[2]
La Serpiente (See): Entrena el CHI. La característica de este animal es su gran velocidad y ataca a los puntos vitales (ojos, garganta, genitales). Además posee gran agilidad en sus desplazamientos. Los movimientos deben ser flexibles para bloquear y envolver al enemigo.[3]
La Grulla (Hok): Entrena la flexibilidad (tendones). Trabaja a distancias mayores que las del leopardo. Su estrategia consiste en desestabilizar al contrario mediante su gran equilibrio. Presenta una gran variedad de patadas y sus bloqueos se realizan con mano o antebrazo para así ejecutar palancas de torción.[4]
A quienes practican esta disciplina de cualquier técnica ó animal, se les conoce como poderosos artistas marciales, ya que son capaces de transmitir y perfectamente imitar las características de cada animal, al grado de casi convertirse en el; este video demuestra el porqué: http://www.youtube.com/watch?v=lCm5WiHda-0&feature=related
