Tomado del libro “The 80/20 Principle” de Richard Koch (Doubleday 2008)
El Principio 80/20 asegura que una minoría de causas, entradas o esfuerzos usualmente conducen a la mayoría de los resultados, salidas o recompensas. Tomado en forma literal, esto significa que, por ejemplo, 80% de lo que logramos con nuestro trabajo proviene de lo que hacemos el 20% del tiempo. Por lo tanto, para fines prácticos, cuatro quintos de nuestro esfuerzo –una parte considerable- es grandemente irrelevante. Esto es contrario a lo que la gente normalmente espera.
Por lo anterior, el Principio 80/20 establece que existe un desequilibrio inherente entre las causas y los resultados, las entradas y las salidas, los esfuerzos y las recompensas. Un buen estándar para ese equilibrio es la relación 80/20: un patrón típico mostrará que el 80% de las salidas resulta del 20% de las entradas; el 80% de las consecuencias resulta del 20% de las causas; o que el 80% de los resultados resulta del 20% del esfuerzo.
En los negocios existen muchos ejemplos del Principio 80/20. 20% de los productos usualmente representan el 80% de las ventas, al igual que el 20% de los clientes. En la sociedad, 20% de los criminales generan el 80% del deterioro social. 20% de los conductores generan el 80% de los accidentes. 20% de los niños obtienen el 80% de las becas académicas disponibles. En el hogar, 20% del área de las alfombras tienen el 80% del deterioro. 20% de las prendas de ropa se utilizan el 80% del tiempo.
Vilfrido Pareto (1848-1923)
El patrón subyacente al Principio 80/20 fue descubierto por el economista italiano Vilfrido Pareto. Su descubrimiento ha recibido muchos nombres incluyendo el Principio de Pareto, la Ley de Pareto, la Regla 80/20, el Principio del Mínimo Esfuerzo y el Principio del Desequilibrio. Mediante un proceso subterráneo, especialmente realizado por gente en los negocios, entusiastas de las computadoras e ingenieros en calidad, el Principio 80/20 ha contribuido a modelar la sociedad moderna. Sin embargo permanece como uno de los grandes secretos de nuestro tiempo –y aún la selecta comunidad de intelectuales que lo conocen y lo utilizan solamente explotan una pequeña porción de su potencialidad.
Pareto realizó dos descubrimientos, primeramente descubrió que en muchas comunidades la mayor parte de la riqueza la posee una minoría de sus habitantes y que la proporción matemática del porcentaje de la riqueza (digamos 80%) entre el porcentaje de la población que la posee (calculado en aproximadamente 20%) es constante (aproximadamente 4). Su segundo descubrimiento, el cual le causó mucha sorpresa, fue que la misma proporción matemática se cumple (aproximadamente) en comunidades de diferentes países y de diferentes épocas.
El Principio 80/20 y la Teoría del Caos
El mismo Pareto trató, sin éxito, de explicar el origen del principio que el mismo descubrió, recientemente ha surgido la Teoría del Caos que posee un cierto paralelismo y ayuda a explicar el Principio 80/20.
Antes de la Teoría del Caos, todos los fenómenos debían ser reducibles a relaciones regulares, predecibles y lineales. Por ejemplo, a causa b, b causa c y a + c causa d. Esta visión del mundo permitía que se pudiera analizar cada parte del universo en forma separada, dado que el total era igual a la suma de las partes y viceversa.
A partir de la segunda mitad del siglo pasado parece que es más apropiado ver al mundo como un organismo en evolución el cual es más que la suma de sus partes y las interacciones entre ellas son no-lineales. Es difícil, y tal vez imposible, diferenciar las causas de los efectos, y las relaciones entre ellos constituyen un sistema complejo.
Tanto el Principio 80/20 como la Teoría del Caos aseguran que en el universo existe un cierto desequilibrio que constituye una fuerza motriz para todo tipo de cambio.
Además, ambos Principios se relacionan con el fenómeno de la auto-organización dado que aseguran que algunas interacciones son más eficaces que otras y en lugar de caos se genera orden u organización.
Las dos maneras de utilizar el Principio 80/20
Una de ellas se denomina Análisis 80/20 y se refiere a los aspectos tangibles de su funcionamiento y por lo mismo debe ser: preciso, cuantitativo, resultado de la investigación empírica, útil para proporcionar datos concretos y por todo lo anterior…valioso.
La otra manera, complementaria a la anterior, se denomina Pensamiento 80/20 y naturalmente se refiere a los aspectos intangibles de su funcionamiento, o tal vez de su fundamentación, y por lo mismo debe ser: difuso o ambiguo, cualitativo, resultado de la investigación especulativa, útil para proporcionar visones o intuiciones y por todo lo anterior…valioso.
Sabiduría basada en el Principio 80/20
– Celebrar la productividad excepcional, en lugar de elevar la productividad promedio
– Buscar los atajos, en lugar de recorrer la trayectoria completa
– Controlar nuestras vidas con el menor esfuerzo posible
– Ser selectivo en lugar de exhaustivo
– Buscar la excelencia en algunas pocas cosas, en lugar de buscar una buena actuación en muchas cosas
– Delegar o contratar (outsource) tanto como sea posible en nuestra vida cotidiana
– Seleccionar nuestra carrera profesional y a nuestros empleados con extremo cuidado, y de ser posible contratar a otros en lugar de contratarse a si mismo
– Solamente hacer las cosas que hacemos a la perfección y disfrutarlas al máximo
– Ver bajo la textura normal de la vida para descubrir ironías y disparidades
– En cada esfera importante descubre en dónde 20% del esfuerzo genera el 80% de los resultados
– Ten calma, trabaja menos y pon la mira en un número limitado de objetivos valiosos, en lugar de tirarle a todas las oportunidades
– Saca la mayor ventaja de las “pocas rachas” de nuestra vida en las cuales la creatividad está al máximo y las estrellas se alinean para garantizarnos éxito.

El texto dice que el patrón subyacente al Principio fue descubierto en 1847. También, antecediendo a este dato, un encabezado dice que Vilfrido Pareto, su autor, nació ¡un año despues del descubrimiento! 1948. Solo como observación.
Estimada Anna:
En efecto el año correcto del descubrimiento es 1897 no 1847,
gracias por advertir el error