Con el propósito final de convertir la luz solar en energía química, que posteriormente se pueda almacenar, transportar y consumir fácilmente, Nathan S. Lewis, del Instituto de Tecnología de California, está intentando crear, en su laboratorio, prototipos de hojas, no mucho mayores que los microcircuitos electrónicos, para producir combustibles hidrogenados, a partir de agua, en lugar de sintetizar glucosa, como las plantas.
En esta investigación, consignada en la revista Investigación y Ciencia, de Scientific American, se parte del principio de que los vegetales, como se sabe, producen su propio combustible químico (azúcares) a partir de luz, aire y agua, con lo que no se originan emisiones nocivas y que el hidrógeno es un gas apto para automóviles, calefacción o generación de electricidad.
Asimismo y en conferencia que refiere la misma publicación, el Dr. Lewis sostuvo que, para evitar los efectos del calentamiento global, hacia el año 2050 nuestra civilización deberá generar potencias de más de 10 teravatios, mediante energías “limpias” que no conlleven emisiones carbónicas. Esta cifra triplica la demanda energética actual de los Estados Unidos, cuyo promedio es de 3.2 Tw.
De acuerdo al propio proyecto, para crear estas hojas se requieren dos elementos principales: un colector que convierta energía solar (fotones) en energía eléctrica y un electrocatalizador que se valga de la energía de los electrones para descomponer el agua en oxígeno e hidrógeno, así como un catalizador (metal o compuesto químico) que ayude a la separación.
Para concluir mencionamos que el Dr. Lewis calcula, que para atender la demanda mundial de energía, los dispositivos solares deberían costar menos de diez euros por metro cuadrado de superficie colectora de luz solar y convertir, al menos, un 10 por ciento de esa energía en combustible.
