Todos sabemos que los telómeros, que son prolongaciones de los cromosomas, tienen que ver con las señales genéticas de la longevidad y también tienen relación con la predisposición al cáncer, ya que cuando se acortan, envían una señal que acelera el proceso de envejecimiento.
Esta semana en una reunión de la asociación americana de investigación del cáncer celebrada en Orlando, Florida, Edward Nelson, de la universidad de California, señaló que si se trata el estrés a través de procedimientos mentales y físicos, como grupos de apoyo, o ejercicio, sobre todo en mujeres, se impide la reducción de los telómeros en pacientes sometidos a estrés, no sólo por las presiones diarias del trabajo, sino por enfermedades crónicas. Lo anterior fue confirmado por la doctora Elizabeth Blackburn, premio nobel por el descubrimiento de las enzimas que reparan los telómeros.
Ojalá estas investigaciones puedan reducir la cantidad de cáncer que esta ligado tanto a la depresión como a la ansiedad estresante que caracteriza la vida moderna.
