Por Profesor Oliverio Anaya
El amor, el sexo, la pasión han sido sentimientos estudiados desde la antigüedad, se han escrito miles de libros sobre ellos, la medicina y hasta el ocultismo buscan mejorarlos y aún se busca la fórmula mágica para experimentarlos al máximo. Podríamos encontrar cantidad de opiniones y discernir durante horas y nunca llegaríamos a ponernos de acuerdo sobre cuál es la verdadera pero, sin embargo, aquellos que la han encontrado coincidirán conmigo en que el órgano más erótico del cuerpo humano y que mueve a los tres sentimientos arriba mencionados es el cerebro.
Pareciera increíble y contra todo razonamiento científico que cuando el cerebro está invadido por el amor, es capaz de modificar los procesos fisiológicos del cuerpo y de crear en la persona que los experimenta el empuje y la voluntad para hacer las cosas, así como de modificar emociones y sentimientos que darán como resultado actitudes diferentes.
Por el contrario también es capaz de desencadenar el más frío temperamento o sintomatologías típicas de una enfermedad cuando se experimenta el desamor y el rechazo. Y lo más maravilloso de este órgano es que a diferencia de los demás del cuerpo, produce sensaciones y emociones que no se van perdiendo al paso del tiempo sino que se fortalecen y se experimentan con mayor calidad. La salud del cuerpo es fundamental para cualquier individuo, pero para ello debemos iniciar prendiendo el motor del órgano más erótico del cuerpo a través del amor: el cerebro.
