Indira Kempis
En múltiples conversaciones sobre la movilidad urbana y el uso indiscriminado del automóvil que no sólo provoca caos en el tráfico de la ciudad, también contaminación, la conclusión lógica se mantiene en el punto de: si hubiera un buen sistema de transporte, por supuesto que usaría menos mi auto.
No debemos hacer a un lado esta observación que es muy importante para incentivar el uso de una movilidad urbana integral y sustentable. En la medida que nuestro sistema de transporte sea limpio, eficiente, puntual, que la red realmente pase por puntos nodales para el abordaje, será el impacto que se tenga en la disminución del caos vial provocado por el uso excesivo de los autos individuales.
Sobre todo en estos momentos en donde el parque vehicular crece con celeridad en la ciudad que es considerada como la más motorizada de América Latina con 1 millón 200 mil unidades, 100 por ciento superior de hace 6 años. Ante este problema se deben tomar medidas preventivas para liberar las arterias viales. Es el transporte público una de esas alternativas, ¿qué características debería tener el transporte público urbano para las condiciones de Monterrey?
El urbanista Gabriel Todd, afirma que se necesita avanzar en tres líneas muy puntuales:
- Debe ser integrado, esto significa que exista un solo operador técnico para racionalizarlo y no que “compitan” rutas entre sí.
- Contar con un carril exclusivo en ejes viales más importantes
- Ser no contaminante o en esa línea
- Tener choferes capacitados y remunerados
Aunque no es tan simple como parece la implementación de esto, es de vital importancia reflexionar qué es lo que tenemos que hacer para replantear el sistema de transporte, pero además, lo que nosotros podemos contribuir en lo posible para impulsar las políticas públicas de movilidad y, sobre todo, una cultura vial.
