Doctor Javier Lugoleos Cano
Médico Psiquiatra y Psicoterapeuta individual, de grupo, pareja, familia
Queda claro que no sólo el cuerpo se enferma de manera crónica; también la mente. El diagnóstico de una enfermedad crónica tiene impacto en la esfera psicológica de la persona, con una serie de reacciones angustiantes; cuánto más, el diagnóstico de una enfermedad mental que, de por sí, afecta la esfera psicológica de forma primaria.
Si ambas coexisten: enfermedad física y mental, el proceso es más complejo, y sobrellevar sus consecuencias es difícil, por el desgaste que implica para el enfermo y su familia, de tal forma que es de vital importancia entender el proceso de una enfermedad catalogada como de larga evolución.
Las enfermedades psiquiátricas crónicas se definen como aquéllas que progresan o persisten durante un lapso de tiempo prolongado; esto es: ciertos trastornos psiquiátricos graves, que dificultan o impiden el desarrollo de las capacidades funcionales de quienes las padecen, en relación con aspectos de su vida diaria, y que además dificultan el desarrollo o mantenimiento de su autosuficiencia económica.
PACIENTES CON PROBLEMAS MENTALES CRÓNICOS
En nuestro país estamos más preparados para atender padecimientos agudos, y entendemos de la necesidad de hospitales y clínicas que los manejen; sin embargo, no existe infraestructura ni recursos suficientes encaminados a la atención de pacientes con problemas crónicos, sobre todo de tipo mental.
Se hacen intentos por mejorar la calidad de vida para estos enfermos. En nuestro departamento, y en algunos hospitales psiquiátricos del país, se tratan de implementar programas que atiendan las necesidades sociales específicas de las personas con enfermedades mentales crónicas, y de sus familias.
El objetivo es el desarrollo de sus recursos mentales y habilidades que favorezcan su rehabilitación, su atención residencial y apoyo social; éstos son necesarios para posibilitar la reinserción e integración de estas personas en la vida comunitaria, evitando su institucionalización y, en definitiva, asegurar que puedan vivir y mantenerse en su entorno social y familiar en condiciones de vida lo más autónomas y normales posibles.
Con el devenir de los medicamentos antipsicóticos, los antidepresivos y estabilizadores del ánimo que facilitaron la mejoría de los pacientes con enfermedades como la esquizofrenia, la depresión mayor y el trastorno bipolar, entre otros, se concretaron los primeros pasos para la desinstitucionalización.
NUEVOS RETOS
Ante nosotros se encuentran ahora nuevos retos que requieren esfuerzos en conjunto, para que impacten a toda la población. Afortunadamente es así como en la actualidad lo demanda nuestra comunidad.
Llenando estos huecos con recursos, y que en todas las instituciones vayan dirigidos a programas psicoeducativos, con formación de centros de rehabilitación psico-social, centros de rehabilitación laboral, programas de servicios sociales y alternativas residenciales comunitarias (residencias, casas supervisadas, y pensiones concertadas, entre otras) podremos superar nuestras limitaciones anteriores para la rehabilitación de nuestros seres queridos enfermos crónicamente de su mente, sus afectos o su personalidad.
ADAPTACIÓN A LA ENFERMEDAD
El progreso de la readaptación también está en relación con el umbral de tolerancia a la frustración del sujeto y de la idea que se hace el paciente de sus posibilidades. Es más eficaz en aquéllos cuya tolerancia es elevada, soportan el fracaso y aceptan empezar de nuevo. Las motivaciones para hacer un esfuerzo son más intensas si el enfermo se cree capaz de superar las dificultades y estima que el fin justifica sus esfuerzos; es decir, se esforzará más logrando un progreso mayor si espera triunfar. Por tanto, la confianza en sí mismo y la energía son factores de buen pronóstico.
Otro factor que se debe tener en cuenta en la perspectiva de triunfo o de fracaso de la readaptación, es la situación de refugio que puede encontrar el sujeto en la enfermedad, pudiendo evadirse de esta forma de la realidad. Entre los beneficios secundarios de la enfermedad, no hay que olvidar las ventajas inmediatas de paro laboral, la huida de las dificultades profesionales, la protección de las tensiones y obligaciones familiares y sociales, las satisfacciones regresivas que encuentra el paciente de los cuidados y atenciones que se le prodigan y el que se convierta en un vehículo para hacer desaparecer situaciones que podrían causar decepción.
En esta situación, aparentemente cómoda, el enfermo ve en la cronicidad una solución aceptable para sus problemas afectivos y puede que no encuentre motivos para querer abandonarla.
La familia va a suponer un pilar esencial en la readaptación del paciente. El medio familiar suele ser el entorno habitual de vida del paciente y la separación de él muchas veces constituye un factor agravante del defecto. Por eso es interesante para la readaptación del paciente crear una atmósfera familiar apropiada y preservarla limitando los ingresos a los casos indispensables.
LUCHA CONTRA EL ESTIGMA
Las personas con enfermedades mentales de largo plazo tienden aún a ser objeto de comentarios devaluatorios por parte de quienes no entienden el proceso o evolución de un padecimiento mental. Prefieren verlo de lejos, con temor, y es así como se termina por no entender que la información y el acercarse más a las personas con estos problemas puede devenir en un crecimiento personal de quienes les rodean; es así como personas con síndromes cerebrales orgánicos, esquizofrenia, trastornos depresivos, maniaco-depresivos, psicosis paranoides o de otro tipo; trastornos de ansiedad, de la personalidad y adicciones a sustancias, entre otros, tienden a la cronicidad y erosionan o impiden el desarrollo de sus capacidades funcionales, afectando desde la higiene personal, las relaciones interpersonales, transacciones sociales, aprendizaje, ocio, etcétera., y menoscaban el desarrollo de la propia autosuficiencia.
Se debe entender que un tratamiento oportuno y continuado, precedido de un adecuado diagnóstico y manejo integral son de suma importancia para no perpetuar el sufrimiento, y mejorar la adaptación de la persona a todas las áreas de su vida, sin favorecer la “etiquetación”, por así decirlo, de quien las padece, y hacerlo objeto de rechazo, empezando por el propio paciente, que ve su auto-estima en picada, y su futuro con desesperanza.
El individuo vive la enfermedad como una pérdida en todos los sentidos. Acercarse a él de forma empática, y acompañarlo en su proceso de recuperación ayuda en su rehabilitación. Por último, revisemos algunos de los retos en este campo.
RETOS QUE SE DEBEN ENFRENTAR
Tenemos retos por enfrentar como son:
El de apoyar, orientar y colaborar, con movimientos asociativos cada vez más pujantes, de familiares de enfermos mentales.
El de optimizar los recursos
El de mejorar la calidad de la atención al enfermo mental
El de articular medidas legislativas que apoyen y consoliden la atención comunitaria
El de su integración social normalizada
Y el reto profesional y de investigación para avanzar en la fundamentación de los tratamientos y prácticas de rehabilitación que venimos desarrollando.
Necesidades de las familias en la psicoeducación
1.Información sobre la enfermedad
2.Asesoramiento en el manejo de la sintomatología psiquiátrica
3.Asesoramiento con el manejo de los problemas con el seguimiento y la toma de medicamentos
4.Orientación sobre los problemas de conducta
5.Asesoramiento en el manejo del estrés familiar
Objetivos principales del programa de rehabilitación
1. Disminuir la frecuencia de las recaídas
2. Conseguir en el paciente un mejor nivel de funcionamiento ocupacional y social
3. Mejorar la habilidad de los familiares para enfrentar los problemas. Disminuir el estrés familiar.
4. Clarificar la comunicación intrafamiliar
5. Reducir la sobreestimulación del ambiente natural sobre el paciente.
Referencias
1. American Psychiatric Association (2002): Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, DSM-IV-TR, 279-322, Barcelona: Masson.
2. Lugoleos J y cols. Perfil del paciente psiquiátrico crónico en el departamento de psiquiatría del Hospital Universitario. Medicina Universitaria. Suplemento, 2003.
3. Rehabilitación psicosocial de personas con trastornos mentales crónicos. Abelardo Rodríguez (coordinador). Ediciones Pirámide 1997.
4. Tratado de Psiquiatría. Michael G. Gelder, Juan J. López Ibor Jr.(2004) Ed. Ars Médica p. 3-43.
