Software maligno busca puesto altamente calificado

Spread the love

Desde los abogados hasta los médicos, pasando por los periodistas y los banqueros, la automatización y la inteligencia artificial trastornan numerosas profesiones

Por Matthew Partridge | The Guardian

(Tomado de Courrier International. Traducción de Félix Ramos Gamiño)

Hasta hace poco tiempo, se creía que el sector de la economía de la información sería el mayor creador de empleos. Así pues, se hicieron esfuerzos para mejorar el acceso a la educación superior. Ahora bien, cada vez son más los expertos que piensan que, habida cuenta de los recientes desarrollos en el mundo de la informática, hay algunos “cuellos blancos” más vulnerables que los “cuellos azules”. Incluso las profesiones más calificadas –como es el campo del derecho, por ejemplo- no están a salvo.

En la música y en las letras, numerosos detallistas bien establecidos tienen problemas para enfrentar el reto digital. A principios de 2011, la cadena norteamericana de librerías Borders tiró la toalla, apabullada por la gran cantidad de sitios en línea y por el libro electrónico. El diputado [demócrata] Jesse Jackson junior sugirió entonces que la iPad –por cierto él es uno de los primeros en utilizarla- es “sin duda alguna, responsable de la desaparición de miles de empleos”. “¿Qué va a pasar con las casas editoriales y con sus trabajadores?”, preguntó.

En cuanto a los periodistas, desde hace mucho tiempo están en el banquillo. Larry Birnbaum y Kris Hammond, de la Universidad Northwestern, en Illinois, han desarrollado un software capaz de redactar breves artículos fácticos, lo que ha dado lugar al nacimiento de una empresa, Narrative Science, que ha firmado ya contratos con varias agencias de prensa, y se apresta a entrar en el campo de la redacción de publicidad en línea.

A principio del año, The New York Times dio seguimiento a un caso judicial complejo, en el cual un software había permitido consultar millón y medio de páginas de documentos jurídicos, mucho más rápidamente y a un costo mucho menor de lo que lo hubiera podido hacer todo un equipo de abogados. Concebido por la compañía californiana Blackstone Discovery, este software es, aparentemente, tan sofisticado, que puede seleccionar los documentos por palabras clave, pero también por conceptos.

Para el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, no se trata de casos aislados. Él afirma, en The New York Times, que desde el inicio de los años 90, a causa de la conmoción tecnológica, “los empleos de bajos y de elevados salarios han progresado de manera acelerada, en tanto que los empleos intermedios –con los cuales se cuenta para sostener una clase media sólida- se han quedado a la zaga”. “Estamos todavía lejos de ver robots conserjes, predice Krugman, pero la investigación jurídica informática y el diagnóstico médico asistido por computadora ya están aquí”.

Ese pesimismo en cuanto a la suerte de la clase media y de los empleos de oficina no se presenta sólo en los Estados Unidos. Según Stephen Overell, director asociado de la Work Foundation [una organización con fines no lucrativos], el Reino Unido es el escenario de una revolución simmilar. “Los dos extremos del mercado del trabajo británico se desarrollan, asegura él, pero no la parte central. Hay más cuadros superiores y más miembros de profesiones liberales, pero también hay más empleos de servicios mal pagados”.

Según James Callander, director de FreshMinds, un gabinete de consulta en reclutamiento, la automatización progresa también en el campo de la recopilación de datos. “En los bancos y en las compañías de seguros, explica, numerosos empleados han sido sustituidos por computadoras, o se han vuelto inútiles, ya que cada día son más los clientes que utilizan la Internet.

Y en los empleos que escapan a esta situación, la tecnología ha hecho evolucionar las características exigidas. “Hay una creciente demanda por estas competencias [en materia de recopilación de datos] en los departamentos de mercadotecnia de las grandes empresas. Antes, no se ocupaban más que de las relaciones públicas y de la publicidad. De aquí en adelante, quieren utilizar los datos cuantitativos para medir el impacto de las campañas digitales”.

La gama de tareas que pueden realizar los softwares es cada día más amplia, añade John Everhard, director técnico de Pegasystems, una empresa especializada en la automatización  de los procesos empresariales. “La automatización no concierne solamente al back-office [la gestión de la empresa], sino también a los procesos más complejos, como la gestión del servicio a los clientes”.

Democratización del trabajo

John Everhard es el primero en reconocer que, en el pasado, la automatización de determinadas tareas no estuvo a la altura de lo que se había anunciado. Pero, según él, ése ya no es el caso. Y cita como ejemplo a Kenneth Klepper, director de explotación de

Medco, empresa norteamericana especializada en la gestión de regímenes de seguros médicos. Según él, los softwares de Pegasystems le han permitido a su empresa aumentar su productividad en 30 por ciento. Aun cuando los puestos no están completamente automatizados, estos nuevos programas permiten a las empresas desarrollarse sin tener que contratar más gente. Sin embargo, ese proceso de “desengrase” no será instantáneo. “Aun cuando todo indica que el mercado del trabajo está a punto de evolucionar hacia una fuerte polarización, es demasiado pronto para decir que millones de empleos van a desaparecer de la noche a la mañana, según Stephen Overell, de la Work Foundation. “Se habla de tendencias para fenómenos que se desarrollan a lo largo de decenios y no en uno o dos años”. “Siempre habrá tecnófobicos hostiles al progreso, afirma James Callander, pero también gente muy optimista en cuanto a los avances de la tecnología”.

Aun cuando Alexander Grous, especialista en tecnología, del Centro de  Rendimiento Económico de la London School of Economics, está convencido de que los cambios en curso “conciernen a todo tipo de puestos”, argumenta que las eventuales supresiones de empleos “deben  sopesarse con las oportunidades correspondientes que se crearán al mismo tiempo”. Trevor Ward, director general para Europa, Medio Oriente y África, de AtTask, une poderosa sociedad, con más de mil cien clientes en el mundo entero, adopta un punto de vista muy cercano. La automatización, dice, va a traer consigo una “democratización del trabajo”.

Un reto temible

Gracias a los softwares que les permitirán  definir sus prioridades y compartir sus tareas, los trabajadores se verán beneficiados con una más grande flexibilidad, y controlarán mejor la organización de su trabajo. Incluso, Trevor Ward asegura que los cuadros intermedios, liberados de algunas de sus tareas más rutinarias, podrán dedicar tiempo a cuestiones más estratégicas.

Sin embargo, muchos de quienes producen los softwares destinados a automatizar las tareas antes realizadas por seres humanos, abrigan sentimientos ambivalentes en cuanto a las repercusiones de su trabajo. Larry Birnbaum subraya que Narrative Science “trabaja en estrecha colaboración con unos periodistas, a fin de perfeccionar esta tecnología”. Pero reconoce que vamos a tener que “organizarnos social y económicamente, de cara a la automatización inteligente en gran escala”, lo que será un temible desafío.

A menos de que rechacemos el progreso, no es posible hacer gran cosa para impedir estos cambios. “En la medida en que estas tecnologías puedan producir grandes riquezas, estima  Larry Birnbaum, sería un gravísimo error no utilizar este potencial para bien de la humanidad”. Esto será un pobre consuelo para todos aquellos que han perdido ya su empleo o cuyo puesto está amenazado por la creación de softwares cada vez más inteligentes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top
Spread the love