Agua, integridad de ecosistemas y sustentabilidad

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† Salvador Contreras Balderas

Los temas modernos de discusión en sustentabilidad se refieren, sobre todo, al agua y los ecosistemas, entendidos éstos como servicios ambientales.

Nosotros y nuestros alimentos, como entes bioecosistémicos, somos 70-95 por ciento de agua, deglutimos con saliva (agua), digerimos quitando o poniendo químicamente agua a las sustancias alimenticias, en medio acuoso que permite absorberlas (jugos digestivos), y expelimos agua en vapor (al respirar), líquida (al sudar u orinar), o en mezcla pastosa (al defecar). Luego, enviamos nuestros desechos personales o industriales, por el agua, a los ríos.

Nuestra civilización, desde la producción de alimentos y materias primas, siempre ha utilizado el agua. Nuestras aguas residuales y humos terminan en los ríos. O los lava la lluvia y acaban como el anterior. El agua es la sustancia que disuelve materias en mayor número, diversidad, y cantidad, y por eso es llamada el solvente universal. Y nuestra civilización global depende absolutamente de su provisión de agua limpia, de alta pureza.

SÓLO EL UNO POR CIENTO DEL AGUA ES DULCE

El agua es inagotable físicamente. Sin embargo, su calidad y cantidad local sí son agotables, y altamente impactables por su capacidad solvente. Globalmente, el 97 por ciento del agua se encuentra en el mar, el dos por ciento como agua o hielo, y el uno por ciento es dulce y de buena calidad, pero sólo el 0.2 por ciento se encuentra alcanzable; es decir, en la superficie, a profundidad de bombeo económico, en el subsuelo. El agua profunda es salobre, de baja calidad, y extraerla significa altos costos.

El agua se mueve en la atmósfera como vapor gene-rado en el mar y en los ríos. Cae como lluvia sobre los continentes o regresa al mar, pero de manera irregular, según los climas locales. Una vez en el suelo, lo impregna, escurre, y forma los ríos, y finalmente descarga en el mar, con lo que se cierra el ciclo. Este ciclo es la parte vulne-rable del agua.

Se presentan unas temporadas húmedas y otras de sequías, que originalmente se apartaban relativamente poco de sus promedios respectivos, pero regresaban a sus niveles anteriores en términos históricos. En tiempos geológicos, los cambios han sido drásticos, y se han apartado en exceso de sus niveles propios de una época a otra. Estos cambios geológicos han ocasionado extinciones masivas notables.

CUENCA DEL RÍO BRAVO

Actualmente se discute si el Cambio Climático Global (CCG) es del primer tipo y regresará a los niveles anteriores, o si es extremo y causará extinciones, y su intensidad.

El estudio de toxicidad de la Cuenca del Río Bravo dio mucha información, pero fue tergiversada en varios sectores. Por lo pronto, todo el Río binacional está fuertemente contaminado, e incumple numerosas normas, tanto de Estados Unidos como de México (Kelly y Contreras-Balderas, 1995).

La misma fuente aplicó un índice de la integridad, donde se suprimieron las especies indicadoras de ensalitramiento, que es uno de los aspectos más importantes del Bajo Río Bravo, ya que resulta poco conveniente para la agricultura, perjudicial para la industria, y encarece o dificulta la potabilización para el uso humano, además de los trastornos faunísticos que ocasiona donde impacta.

Los servicios ambientales son liberación de oxígeno, captura de carbono, estabilización del clima, promoción de las lluvias, retención del agua en biomasa o en el suelo, y circulación de agua de buena calidad, así como la absorción y hasta almacenamiento  de productos de desecho nuestros.

Estos servicios los prestan los ecosistemas (flora y fauna, e interacciones), y son servicios de alta calidad relativa, mucho mayor cuando los ecosistemas se encuentran vírgenes o con pocos impactos, y disminuyen de eficacia en proporción de los impactos recibidos por ellos.

Los impactos que reducen la funcionalidad y eficacia de los servicios ambientales, que deberían ser llamados ecológicos, o, mejor aún, ecosistémicos, son: abusos del recurso agua, tala  de cualquier origen, cultivos de secano, pérdida de hábitat, erosión, contaminación, polución y especies exóticas.

INTEGRIDAD DE ECOSISTEMAS

Los cultivos de irrigación y los de arbolado son menos impactantes, y a veces alcanzan la producción típica de servicios ecológicos, pero también van acompañados de contaminación,  polución, y especies exóticas, ya que éstas son la base de las labores agropecuarias. Cualquier cultivo o cría van acompañados de empobrecimiento de suelos, y su reposición lleva a la contaminación llamada eutrofización. Por lo tanto, el valor básico de los ecosistemas es su integridad.

Los ecosistemas están compuestos por la flora, la fauna, sus interacciones entre las especies y con el medio natural (hábitats: agua, aire, suelo, clima).  Tales flora, fauna y hábitats son de los principales componentes de la biodiversidad, ya que ésta se encuentra integrada en los niveles 1 (variabilidad individual = Genética y Ecología de poblaciones); 2 (especies en ecosistemas = Ecología de comunidades); 3 (diversidad interna de cada ecosistema = Ecología general), y 4 (diversidad regional  = Biogeografía).

Estos niveles son funcionales en todo tiempo, y su observancia depende del punto o área de enfoque. En cualquier ecosistema, se conjuntan diversas especies con requerimientos similares de hábitat, pero que elaboran nichos distintivos, lo que les permite convivir sin problemas. Dichos requerimientos son más o menos estrictos, generalmente amplios para especies generalizadas, y estrechos para especies de alta especialización.

ESPECIES ENDÉMICAS

Su nivel de restricción ocasiona que su distribución sea restringida, y conduce a la generación de especies endémicas. A su vez, el alto endemismo y restricciones las hacen fáciles víctimas de impactos, y alcanzan con frecuencia la categoría de especies en riesgo.

Los impactos sobre los peces se inician cuando quitamos agua de los ríos y mantos freáticos. Al perder volumen de agua, cambian las temperaturas estándar del medio. La pérdida de agua se manifiesta como reducción de otros parámetros físicos, como la anchura, la profundidad,  la velocidad, turbidez, oxígeno disuelto, pH, y otros factores.

Al cambiar los factores físicos y químicos del medio a que están adaptados los miembros de los ecosistemas, se establecen fuerzas selectivas que generalmente favorecen a unas pocas especies, y perjudican a la mayoría, de lo que pueden resultar desde riesgos de extinción, erradicaciones, o hasta extinciones de varios de sus miembros. Por razones de su historia evolutiva, los peces son bioindicadores cien, y, a veces, mil veces más sensibles que las especies terrestres.

ESPECIES DEL RÍO BRAVO

En la cuenca del Río Bravo se conocen un total binacional de 270 especies, 141 de las cuales son nativas, 64 son colonizadoras que están expandiendo sus ámbitos, principalmente por el cambio climático global, y que toman ventaja del aumento de temperatura y alto ensalitramiento del agua; 65 son exóticas.

CRISIS DEL AGUA

Mientras, en las aguas dulces se refleja la crisis del agua en el NE de México y S central de Estados Unidos, así como un manejo de cuenca poco integral y menos sustentable, lo mismo que baja coordinación ecosistémica entre países.  Por otra parte, las 65 especies exóticas pueden ser útiles social o económicamente, pero ecológicamente todas tienen repercusiones negativas en la biodiversidad, que generalmente se manifiesta por eliminación de las especies nativas, a las cuales no sustituyen como bioindicadoras: La mayoría no perdurará en los medios altamente contaminados de zonas áridas, o serán no aptas para el consumo.

Como consecuencia de las características delineadas, como funciones del agua, cuencas, composición de ecosistemas, endemismo y fragilidad de las especies, el sector acuático es un fuerte indicador, y la fauna de peces es el conjunto bioindicador de la salud ecológica de una cuenca, mejor conocido, más visible, y definitivamente mejor estudiado en la cuenca del Río Bravo.

Desarrollando un Índice de Integridad Biológica con perspectiva de desarrollo histórico, hemos encontrado que en el Río Bravo mexicano el nivel de integridad del grupo peces, en las comunidades ecosistémicas, es sumamente bajo, y generalmente apenas alcanza un promedio de 35 por ciento del conjunto más antiguo conocido (ventanas de tiempo 30 a 100 años), considerado como el nivel de integridad original (100 por ciento), con variabilidad común de 0 a 100, con mayor frecuencia de ceros y raras ocasiones 95 por ciento.

En general, los valores de IBIs detectados fueron menores que los de ICAs. Estos niveles se encuentran ligados al abatimiento de niveles freáticos, contaminación, pérdida de hábitats, caudal, anchura y hondura, y a la frecuencia de especies exóticas que no reemplazan la funcionalidad de la fauna nativa.

ECOSISTEMAS ORIGINALES

Las aguas lavan los aires al llover, y luego, en las cuencas hidrológicas disuelven, lavan o arrastran todo tipo de contaminantes, o se alteran como resultante de las acciones del desarrollo, y concentran dichos impactos aguas abajo, hasta el mar. A su paso, las aguas impactadas pasan por los ecosistemas, que a veces restauran y a veces les entregan sus alteraciones por impactos diversos. Se requie-re, en vista de lo anterior, conservar tanto como sea posible los ecosistemas originales; las áreas naturales, tanto protegidas como desarrolladas, para mantener alta la eficacia de los servicios ecológicos y la sustentabilidad.

Particularmente, y por lo expuesto acerca del agua, desarrollar un manejo integral ecológico de las cuencas hidrológicas, y vigilancia en el medio acuático, que es el mejor indicador de problemas, resulta la más alta e importante prioridad, tanto en ecología como en desarrollo. Considerando las características de los ecosistemas, (flora, fauna e interacciones entre ellos y con el medio), la mejor vigilancia, ahora llamada monitoreo, se puede efectuar con los peces como bioindicadores, considerándolos como los más abundantes, observables, susceptibles y mejor conocidos grupos de organismos bioindicadores.

Los peces de agua dulce son el sector más representativo de la biodiversidad, por su dependencia no sólo de la cantidad y calidad del agua, sino de la calidad de la cuenca, y son la primera línea de detección y defensa.

AGUA, EJE DEL DESARROLLO

El sector agua debe ser el eje de cualquier planteamiento de desarrollo, de objetivo sustentable o no, de la cuenca del Río Bravo y zonas aledañas.

Su importancia como elemento común del clima, ecosistemas, recursos naturales y biodiversidad, así como en las áreas humanas de potabilización y drenaje, transporte, enfriamiento y procesos  industriales, agropecuario, recreativo o paisajístico, y otras, es condición sine qua non.

Su conservación ecológica es la base de la sustentabilidad, sin menoscabo de otros sectores. Las políticas de aguas limpias y alta eficiencia de uso por cuencas son no sólo necesarias, sino imperativas.

Por último, se requiere determinar la capacidad de carga del sector agua, a fin de determinar las posibilidades per cápita.

El agua es el factor más determinante para limitar las capacidades de desarrollo regional sustentable.

 

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