Traducido por Alejandro Ramos de la Peña
En una investigación reciente, un biólogo de células madre ha tenido un éxito asombroso, Yoshiki Sasai del Centro RIKEN de Biología del Desarrollo (CDB) en Kobe, Japón, ha desarrollado un precursor de un ojo humano en el laboratorio.
La estructura, llamada copa óptica, es de 550 micrómetros de diámetro y contiene múltiples capas de células de la retina, incluyendo los fotorreceptores. Este logro ha generado grandes expectativas sobre la posibilidad de que los médicos puedan un día ser capaces de reparar ojos dañados. Pero para los investigadores en la reunión anual de la Sociedad Internacional para la Investigación de Células Madre en Yokohama, Japón, donde Sasai presentó los resultados de esta semana, lo más emocionante fue que la copa óptica desarrolló su estructura sin la guía de Sasai y su equipo.
Hasta hace poco, los biólogos de células madre habían sido capaces de desarrollar células madre embrionarias sólo en dos dimensiones. Pero en los últimos cuatro años, Sasai ha utilizado células madre embrionarias de ratón para desarrollar estructuras bien organizadas en tres dimensiones de células de cerebro, tejido pituitario y tejido de la copa óptica. Con este último resultado Sasai se convierte en el primer investigados en lograr una estructura tridimensional con células humanas.
En el experimento de Sasai, las células retinianas precursoras formaron espontáneamente una bola de células de tejido epitelial la cual adquirió una configuración abombada para formar una burbuja llamada vesícula ocular. Esa estructura flexible se dobló hacia atrás sobre sí misma para formar una bolsa, creando una copa óptica con una pared exterior (el epitelio de la retina) y una pared interior que comprende capas de células de la retina, incluyendo los fotorreceptores, células bipolares y células ganglionares. «Esto resuelve un largo debate», dice Sasai, sobre si el desarrollo de la copa óptica está impulsado por estímulos internos o externos.
Existen algunas diferencias sutiles en el tiempo del proceso de desarrollo de las copas ópticas humanas y de ratón. Pero la diferencia más grande fue el tamaño: la copa óptica humana tenía más de dos veces el diámetro y diez veces el volumen de la del ratón.
El logro podría hacer una gran diferencia en el área clínica. Los científicos han tenido un éxito creciente al transplantar células: el mes pasado, un grupo en el University College de Londres demostró que el trasplante de fotorreceptores de células madre derivadas podría rescatar la visión en ratones. Sin embargo, el trasplante incluyó sólo a los receptores en forma de bastón, no en forma de cono, lo cual dejaría al destinatario viendo imágenes borrosas. Los conos (responsables de la visión a colores) y los bastones (responsables de la visión en condiciones de baja luminosidad) son células especializadas encargadas de convertir los impulsos luminosos en señales eléctricas. La estructura orgánicamente estratificada de Sasai ofrece la esperanza de que el tejido fotorreceptor integrado pueda algún día ser trasplantado.
Texto e Imagen obtenido de: http://www.33rdsquare.com/2012/06/biologists-grow-human-eyeprecursor.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+33rdSquare+%2833rd+Square%29
