Solo sé que no sé nada

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Rita Alonzo

¿Para qué venimos a este mundo?

La gran pregunta de todos los tiempos. ¿Cuál es el motivo de nuestra existencia?

¿No sería pacato pensar que solo venimos a este mundo a sobrevivir; a estudiar, trabajar, realizarnos como profesionales, poseer propiedades y bienes materiales?

¿No habrá algo más?

Un algo que nos guía por un sendero sinuoso, un estilo de guía turístico que nos  indicaron por aquí si, por aquí no. Pero ¿qué es ese algo? ¿Una voz interior, una voz del más allá, un guía espiritual, o simplemente nuestro destino?

La cuestión es: Destino o Libre albedrío. ¿Cuál es la respuesta?

¿Tenemos un camino marcado por algún tipo de ser o energía superior, o nosotros elegimos que hacer, y como a nuestro antojo?

Siempre pienso que creer que tenemos algo predestinado es desligarnos de la responsabilidad de nuestros actos. Compórtanos como chiquillos que dicen, yo no fui, fue el destino que me llevo a cometer ese acto de estupidez.

Pero después pienso lo limitado que es ponerse de un lado o de el otro, pensar de manera sectorial: esto o lo otro. Si el Universo es una conjunción magnifica de químicos y energía que fluye y se amalgama; entonces… ¿porqué nuestra mente esta seccionada en casillas?

No puede ser un poco y un poco (como en las viejas recetas de la abuela). Es decir, no será que por algún azar o por una ruta preestablecida llevemos acabo nuestra vida sin darnos cuenta. Puede ser que estemos adormecidos, sin tomar conciencia de nuestros actos hasta que al final del camino mirando en retrospectiva nos damos cuenta que cada paso dio origen al siguiente.

Cuando miramos nuestra vida hacia atrás, de manera “objetiva”, como haciendo una autopsia del trayecto vivencial, ¿no nos parece “mágico” como cada  decisiones fluyen de las entrañas, de una parte de nosotros que desconocemos? Muchas veces estos impulsos son los conductores de nuestro proceder. Y me pregunto: ¿somos realmente consiente de ellos? O solo actuamos en off.

Entonces, comienzo a pensar que en realidad es en nuestra alma donde se encuentra ese plan trazado. El espíritu, la energía interna es el chofer de este carruaje.

Es decir, elegimos en base a lo creemos y sentimos en ese momento, pero ¿de dónde proviene ese impulso? Es muy personal. Porque quizás cada uno tiene  la respuesta para cada pregunta, pero no la quiere escuchar.

El mundo moderno nos tiene constantemente preocupados por nuestro entorno, por la casa, el  trabajo, la familia…. Pero no nos ocupamos de lo verdaderamente importante: los VINCULOS, no solo con los otros sino con nuestro ser interno.

Todas la era NEW AGE nos dice que miremos nuestro interior, pero no a través de nuestra perspectiva mundana de que “yo tengo la razón y los otros son unos ingenuos o ineptos”, sino desde lo más profundo del subconsciente, en el cual albergamos todos los miedos y nuestros mayores defectos.

¡Curarnos! Esa es la razón de nuestra existencia. Sanar de todas las angustias y males que aquejan este mundo. Pero una sanación espiritual, sincéranos con nosotros mismo,  humanizarnos pero en lo epistemológico de la palabra: ser mas Homo=hombre, sapiens=sabio.

Ser más SABIOS, para saber discernir qué camino andar.

Sócrates reflexionó de la siguiente manera:”El se hace llamar sabio porque cree que sabe algo. Me parece que soy algo más sabio, por lo menos en que yo no creo saber lo que no sé”.

La frase que Sócrates usaba cuando se le llamaba sabio “Sólo sé, que no sé nada”, él era el único que reconocía su ignorancia, por el contrario aquellos que creían saberlo todo, eran más ignorantes que él, ya que ni siquiera sabían que no sabían.

Entonces, siguiendo esta línea de pensamiento, la humildad es lo que te proporciona las herramientas para aprender y crecer, y dejar que el “destino” o “los Dioses” o “la energía superior” (como quieran llamarla) nos de las pistas para conducir nuestra vida hasta llegar a destino.

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