Por Félix Ramos Gamiño
Estudios realizados por investigadores del Medical College de Wisconsin, Milwakee, en los Estados Unidos, revelan que el dormir poco es causa de trastornos que perjudican la salud del tejido óseo y de la médula ósea.
Los resultados del estudio realizado por el equipo de Carl Everson, y publicados en la revista académica Experimental Biology and Medicine (ebm.rsmjournals.com), indican anomalías
preocupantes en el tejido óseo y en la médula ósea de ratas sometidas a un estilo de vida en el que por lo general duermen poco.
Everson es profesora de neurología, biología celular, neurobiología y anatomía en el Medical College de Wisconsin, y, para ella, si los procesos observados en ratas ocurren también en seres humanos, las implicaciones médicas potenciales son de gran alcance.
Así, se podrían incluir una reparación deficiente de microlesiones provocadas por actividades cotidianas; la introducción de procesos propios de la osteoporosis, y cambios celulares que podrían aumentar la predisposición a ciertas enfermedades óseas.
A su vez, el doctor Steven R. Goodman, director de la citada revista académica Experimental Biology and Medicine, reconoció que en los últimos años se ha acentuado una tendencia a dormir poco, principalmente entre personas jóvenes, pero sin exceptuar otras franjas de edad.
Y, aunque en el mundo de la medicina era ya sabido que el poco dormir afecta la salud, eran en realidad pocos los indicios existentes en el sentido de que la falta de sueño puede repercutir en efectos óseos nocivos.
En la investigación de referencia, dada a conocer también por NCYT Amazing, participaron también Jeffrey M. Toth, del MCW, y Anne Folley, quien actualmente presta sus servicios en la Universidad Washington, de Washington, D. C.
