Gabriel Contreras
Algunos pretenden burlarse de él porque está muy chaparro. Otros lo llaman ET porque está indudablemente muy cabezón. Pero… de lo que nadie se burla es de que sea el hombre más influyente de los negocios en el mundo. Es chino, fue rechazado por muchas universidades, entre ellas Harvard, que se rió de él rechazándolo 10 veces. Total, estudió la escuela Normal y trabajó como guía de turistas, luego como maestro de inglés… la verdad, era muy malo para las matemáticas y no le entiende mucho a la tecnología. Pero entiende algo de negocios. Se llama Jack Ma.
Mucha gente, en muchísimos países, se esmera y se enorgullece al comprar “ropa americana” en Walmart. Lo paradójico del caso es que gran parte de esa ropa “americana” es producida en Bangldesh, en Turquía, en México, en Nicaragua… pero, sobre todo, esa ropa suele ser producida en China.
Hace ya muchos años que la industria maquiladora de ropa, juguetes, accesorios, electrónica, alimentos, adornos y toda clase de objetos y bienes, remite al sello “made in China”.
Hoy, un hombre y una empresa están cambiando las reglas del juego, y están haciendo que el típico “made in China” sea desplazado por la mención “comprado en China”. Ese hombre se llama Jack Ma y la empresa es Alibaba.
Una de las aventuras más impresionantes que se han registrado en la economía mundial en lo que va del siglo, corresponde a los esfuerzos y logros de Jack Ma y Alibaba. Duncan Clark ha querido contarla de una manera inquietante, informada y sabrosa a través del libro “Alibaba y Jack Ma, el hombre que creó la tienda online más grande del mundo” (Urano).
A lo largo de granparte del Siglo XX, las tentaciones del socialismo y el comunismo caracterizaron al poder en China, en un movimiento encabezado por Mao TseTung y apoyado por una población apasionada y encendida. La Revolución Cultural China decayó como decayeron otros proyectos comunistas a finales del Siglo XX. Llegó el momento de alinearse con el capitalismo, y así fue como China se convirtió en la gran maquiladora de cachuchas, camisas, zapatos, juguetes y todo aquello que fuera maquilable. En ese mismo contexto, el pueblo chino se conformaba con vivir en un escenario de miseria aterrador. Así, China se convirtió en una especie de gran centro de mano de obra barata para todo el mundo.
En ese contexto, un profesor de inglés, pobre, empleado en una escuela pública y fracasado en sus intentos de estudiar en una universidad, se planteó algo inesperado: venderle cosas chinas a los chinos.
¿Y cómo lograr esa hazaña? Recurriendo al mejor instrumento posible: Internet.
Así, este hombre que apenas consiguió trabajar como maestro de inglés dada su formación normalista, asumió un reto inusitado: buscar clientes en una clase media hambrienta de comodidades, productos novedosos, y cosas “de moda”. De esa intuición proviene el poder de la empresa Alibaba, un complejo de tiendas Online valorado en algo así como 300 mil mollones de dólares. Alibaba es hoy por hoy la tienda Online más grande del mundo, y ha arrasado con el mercado oriental generando además una paradoja: Alibaba vende, especialmente, productos generados por los mismos chinos en China.
La intuición negociante de Jack Ma le ha permitido desarrollar tres escenarios de poder económico: 1. La venta propiamente dicha. 2. La logística de envíos. 3. Los servicios financieros.
Así, la empresa Alibaba cubre y protege todos los elementos de la venta, y garantiza eficacia, puntualidad y responsabilidad a sus clientes, cuidándose mucho de no correr risegos al producir, ya que Alibaba no produce objetos, solo los vende. El mercado chino está en pleno crecimiento gracias a empresarios como Jack Ma, y los líderes norteamericanos y europeos, hoy, no hacen otra cosa que observar atentamente, y tratar de aprender. Este libro de Clark nos ofrece, a todos los lectores, una de esas oportunidades.

