ARFID, hermano de la anorexia

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MEC Gisela Aguilar Martínez

El nuevo trastorno se disfraza y viste con los mismos atuendos silenciosos y mortales de la anorexia. Esto fue abordado por especialistas en el Congreso de la Sociedad para la Salud y Medicina del Adolescente de Estados Unidos (SAHM). Se trata de una alteración en la conducta alimentaria, una que no cuenta calorías, que no induce al vómito, que margina comidas por su olor o textura, que sólo selecciona uno o dos alimentos como fuente de alimentación y que provoca el aislamiento social y la desnutrición de los jóvenes que la padecen.

Su tratamiento y efecto en el organismo es igual de autodestructivo y mortal, que la anorexia. Es ahí donde se descubre que la anorexia había encontrado un hermano, que lejos de dar amor, llega a destruir.

ARFID, por su sigla en inglés de Avoidant/Restrictive Food Intake Disorder o Trastorno de Evitación/Restricción de la Ingestión de Alimentos, se caracteriza por elegir comer permanentemente, única y exclusivamente ciertos alimentos provocando que no se alcancen los niveles necesarios nutricionales y de energía para el buen funcionamiento del organismo.

Quienes sufren de esta enfermedad se pueden agrupar en tres grupos: quienes no comen lo suficiente y muestran escaso interés en alimentarse; quienes sólo aceptan una dieta limitada en relación a características sensoriales y finalmente, quienes rechazan alimentos por experiencias aversivas pasadas, por ejemplo, haberse asfixiado o vomitado al comer ciertos alimentos.

Ciertos lactantes o preescolares mañosos para comer permanecen con problemas crónicos de alimentación a medida que crecen. Es dentro de este último porcentaje que se encuentran los pacientes con ARFID, donde el impacto nutricional o psicosocial es muy intenso y necesita tratamiento para superarse.

Los lactantes y preescolares tienen algún grado de dificultad con la alimentación, durante estas edades es común comer selectivamente. Esta elección se basa en el rechazo de ciertos alimentos por su textura, consistencia, color, olor o la sensación que les provoca. Es de los 2 a los 6 años y disminuye gradualmente con el tiempo.

Para evaluar el impacto y saber si se está frente a alguien con un ARFID o simplemente mañoso hay que preguntarse si la ingesta alimentaria es nutricionalmente suficiente y si cubre las necesidades para mantener el crecimiento y el desarrollo; si el problema ha tenido un impacto negativo en el desarrollo social o emocional; y finalmente si es que éste ha tenido un impacto negativo en el funcionamiento familiar.

Las consecuencias de esta enfermedad van desde la pérdida de peso; un funcionamiento social significativamente comprometido; la dependencia nutricional a suplementos alimentarios e incluso llegar hasta usar métodos alternativos de ingesta como la alimentación a través de una sonda nasogástrica.

Dentro de las alteraciones en la actividad social se encuentra el no poder comer en casas de amigos, en restaurantes, en situaciones públicas en general por temor a exponer sus limitaciones frente a los demás o por no estar disponibles los pocos alimentos que si comen

La edad en la que se presenta es en pacientes más jóvenes, la anorexia tiene como edad promedio los 15 años, la bulimia los 16, mientras que el ARFID se manifiesta predominante a los 12 años.

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