Atragantamiento en bebés, factor principal de muerte

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MEC Gisela Aguilar Martínez

Por más hijos que tenga una pareja, jamás podrá presumirse de que sabe todo sobre el cuidado y la educación de los bebés. Siempre queda algo para aprender, principalmente cuando a su bebé le ocurre algo inesperado como es el caso de un atragantamiento.

Uno no puede predecir el momento en que un bebé se atraganta, y cuando lo ocurre, no todos estamos preparados para actuar adecuadamente.

A medida que el bebé va creciendo va adquiriendo la capacidad de moverse, girarse, observar y llevárselo todo a la boca. Cualquier objeto a su alcance, aumentará el riesgo de atragantamiento a partir de los cuatro meses de edad.

Los trocitos de comida, las piezas de algunos juguetes que pueda alcanzar o los objetos le den otros niños de su entorno pueden ser causa de un atragantamiento.

Un bebé se atraganta cuando su vía respiratoria se encuentra bloqueada por algún alimento u objeto.

Antes de actuar se debe diferenciar entre la tos severa y la asfixia. Si el niño tose pero es capaz de respirar y hablar o emitir sonidos normales, no se está ahogando. En este caso debes permitirle toser hasta que expulse el cuerpo extraño por sí solo.

Si el bebé tose con poca fuerza, es incapaz de respirar o producir sonidos normales y la piel de su rostro y labios cambian de un tono rojizo a azulado, entonces sí se está presentando una situación de asfixia. En este caso la actuación debe ser inmediata.

Si el bebe está consciente y tiene menos de un año se realizara la maniobra de desobstrucción,lo que quiere decir que se pone bocabajo sobre el antebrazo o sobre el muslo (debe estar sentado) de un adulto y ligeramente inclinado hacia el suelo, con la cabeza más baja que el cuerpo. Darle un máximo de cinco palmadas en la espalda con el borde de la mano, entre ambos omóplatos, usando una fuerza adecuada a su tamaño.

Se cambia la maniobra anterior, asegurando la cabeza del bebé en la región occipital y con una mano da la vuelta al bebé, en bloque, para que permanezca de espaldas sobre el otro antebrazo, ligeramente inclinado hacia el suelo. A continuación se ejecutan comprensiones torácicas. Estas presiones (cinco) deben hacerse con la punta de los dedos sobre el centro del tórax. Comprimirlo en vertical con la punta de los dedos. Aliviar la presión para permitir al tórax volver a su forma y volver a comprimir de manera segura y calmada.

Después de las cinco comprensiones torácicas verificar si aparece el objeto que causaba la obstrucción examinando la boca. No hay que tratar de extraerlo si no está a la vista. En el caso de que las comprensiones no resulten, repetir la maniobra hasta que el objeto sea expelido o hasta que el bebé esté inconsciente.

En el caso de niños tienen más de un año, la obstrucción suele ser más fácil de detectar porque el niño manifestará inmediatamente su dificultad para respirar y hará un ruido agudo cuando intente respirar y toserá. Si el niño está consciente y entiende lo que se le dice, deberá incitarle para que tosa. Si no consigue hacerlo o la tos no es eficaz y no se escucha ningún ruido respiratorio, inclínale ligeramente hacia delante y dale cinco palmadas con el borde de la mano, entre los omóplatos.

En el caso de que no expulse el objeto, ejecuta la comprensión abdominal (Maniobra de Heimlich), cinco veces y siempre teniendo en cuenta el tamaño del niño.

La forma de prevenirlo es evitar dejar  objetos pequeños tales como alfileres, botones, joyas, etc. al alcance de los niños. No dejar  que los niños manipulen juguetes o aparatos eléctricos que contengan pilas de botón.Cortar o partir el alimento en pedazos fáciles de morder y estimula al niño para que mastique bien el alimento.

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