Dietas alimentarias, una forma de vida que lleva a la permarexia

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MEC Gisela Aguilar Martínez

La alimentación es el acto de ingerir alimentos de forma balanceada lo cual con lleva a la nutrición del cuerpo humano. Los nutrientes son los que enriquecen de sobre manera a cada persona, dichos nutriente abastecen de energía a las células del cuerpo a través de las calorías que tienen las moléculas nutricionales.

Dentro de todo esto existe una palabra que a un sector de la sociedad atormenta, me refiero a las calorías. Como definición, una Caloría es una unidad térmica que equivale a la cantidad de calor necesaria para elevar 1 grado centígrado la temperatura de 1 gramo de agua. Pero dicho sector interpreta es unidad de energía como “unidad engordativa” o como un enemigo para el peso corporal.

Me llama la atención de sobre manera, un trastorno alimenticio en el cual muchas personas han caído o pueden permanecer en el durante años, este es la permarexia. La permarexia es un síndrome psicológico/alimenticio que por el que atraviesan principalmente las mujeres. Las afectadas piensan que todo lo que se ingiere engorda y están constantemente sometidas a dietas para bajar de peso, están obsesionadas con pensamientos sobre la comida, llevan la cuenta de las calorías consumidas y siguen de forma permanente y severa las dietas de adelgazamiento.

Algunos de los síntomas de este trastorno son preocupación constante por conocer e implementar diferentes tipos de dietas para bajar de peso, obsesión por las Calorías de cada alimento y constantes y drásticas subidas y bajadas de peso debido a las dietas.

Otro factor que juega un rol importante en trastornos de alimentación es el ideal de belleza que existe en nuestra sociedad, lo cuales son estándares difíciles de romper.

Vivir a dieta trae cambios importantes en nuestro metabolismo, y por lo general lo vuelve más lento. Una mujer necesita consumir entre 1800 y 2000 calorías al día. Para que la alimentación lleve a perder peso, es necesario reducir unas 300 a 400 kcal por días, además de hacer ejercicio. Sin embargo, las personas que viven a dieta harán primero un régimen de 900 kcal diarias, por poner un ejemplo, y al cabo de unos días, su organismo comenzará a gastar cada vez menos calorías. Así, para ver resultados, será necesario comer cada vez menos, y se empieza a desatar una espiral de problemas de autoestima y salud.

Un punto clave es dejar de ver la comida como un enemigo que nos hará daño, y saber que el secreto de la nutrición está en balancear la alimentación. Para ello es importante dejar de ver la comida como un premio o un castigo. Los antojos van ligados a las emociones y siempre será importante preguntarte antes de comer cómo te sientes. Identifica los alimentos a los que recurres cuando sientes tristeza, frustración o ansiedad.

No excluyas esos «gustitos culposos» como las frituras o los postres, pero sí dales un espacio adecuado. No los conviertas en un premio pero, cuando los comas, disfrútalos.

Escucha las sensaciones de tu cuerpo en vez de tus emociones. Siente la comida, mastica lentamente y saboréalo. Haz pausas para sentir las señales de saciedad, y deja de comer cuando te sientas satisfecha.

Retomar esta relación con tu cuerpo ayudará a descubrir que él tiene la capacidad de hablarte, de mostrarte sus verdaderas necesidades, y también de regenerarse.

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