Con fecha Diciembre de 2010, la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, AAAS, publicó un folleto titulado “Women in Science: Forging new pathways in green science.”
Durante los anteriores catorce años, la Compañía L’Oreal y la UNESCO han tomado la iniciativa de reconocer a las mujeres cuyas investigaciones han contribuido a cambiar al mundo. <estas científicas de alto nivel han acometido retos universales que van desde la salud y el medio ambiente hasta las acciones sociales, y representan una clave para el futuro.
Sin embargo el papel de las Mujeres en la Ciencia requiere todavía ser defendido. A nivel global, las mujeres obtienen el 50% de los grados universitarios, pero solamente el 30% de ellos son en ciencia y tecnología. Un estudio reciente señala que, en las Universidades de los Estados Unidos una mujer científica con Doctorado tiene 35% menos probabilidad de ser contratada en forma indefinida.
Casi 1,100 mujeres científicas han recibido un reconocimiento, 67 de ellas, provenientes de 30 países, han recibido el Premio “Women in Science.” Debemos sentirnos orgullosos de que entre esas 67 científicas de nivel mundial este la mexicana María Alejandra Bravo de la Parra, quien el pasado mes de noviembre participó en la BioCumbreMonterrey2010 con la Conferencia Magistral titulada Bio-insecticidas.
El folleto en cuestión dice lo siguiente sobre la Dra. Bravo de la Parra:
<Es una microbióloga molecular que trabaja en el Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, en Cuernavaca, Morelos, que ha logrado domar el pesticida natural producido por la bacteria capaz de matar insectos llamada Bacillus thuringiensis, para proteger los grandes cultivos de maíz de México –sin ningún daño al medio ambiente. Mediante la inserción de ciertos genes provenientes de dicha bacteria, apodados Bt, dentro del ADN del maíz, la planta puede producir su pesticida único y personal, el cual es no tóxico para otros organismos y se degrada completamente en el medio ambiente.>
El único problema, narra el folleto, es que los insectos desarrollan resistencia al Bt. Por lo que Alejandra utilizó su colección de 8000 bacterias Bt diferentes provenientes de suelos a lo largo de todo su país para mantener las cosechas un paso adelante de los insectos. Una vez que ella entendió como el Bt mata a los insectos, Alejandra utilizó esa información para desarrollar toxinas Bt modificadas que hacen que los insectos no tengan ninguna defensa.
Más recientemente, continúa el folleto, Alejandra ha encontrado que las toxinas Bt pueden controlar en forma segura y eficiente a los mosquitos que transmiten enfermedades humanas devastadoras tales como la malaria y la fiebre del dengue –enfermedades que a menudo han sido controladas mediante productos químicos tóxicos. El entusiasmo de Alejandra es contagioso puesto que dice: <La Ciencia te mantiene viva –porque una está siempre pensando y aprendiendo, e identificando la siguiente pregunta que formulará.>
Otra científica mexicana que aparece en el mencionado folleto es la Dra. Analilia Arroyo Becerra, que actualmente labora en el Centro de Investigación en Biotecnología Aplicada, CIBA, del Instituto Politécnico nacional, IPN,
http://www.cibatlaxcala.ipn.mx/contenido/analilia.html
El área de investigación de Analilia es la Genética de Plantas, más específicamente está explorando la genética de algunas variedades mexicanas recientemente descubiertas de plantas de resurrección ( http://en.wikipedia.org/wiki/Resurrection_plant ) con la esperanza de incrementar algún día la tolerancia del maíz a la sequía. Trabajando con su esposo como socio en la investigación, Analilia ha iniciado los primeros estudios moleculares de esas plantas buscando genes maestros que les permitan a estas plantas sobrevivir a la sequía y a otras amenazas.
Dado que en México, país que inició la domesticación del maíz hace alrededor de 10,000 años, existen fuertes sentimientos en contra de la ingeniería genética, el gobierno ha mantenido, hasta muy recientemente, una política estricta en contra de los cultivos transgénicos por temor a que contaminen a las miles de variedades nativas. Analilia ha declarado que la controversia sobre las especies transgénicas fue lo que en forma inadvertida la llevó a su actual campo de investigación porque quería entender cómo se diferencian los procesos en las plantas naturales y en las plantas beneficiadas mediante la biotecnología. Concluyó que las técnicas transgénicas pueden ser un camino más seguro para mejorar los cultivos en relación a la generación de nuevas variedades híbridas. <Los híbridos son una mezcla de miles y miles de genes provenientes de los diferentes genomas completos de dos plantas, utilizando la biotecnología podemos poner solamente uno de los genes en una especie diferente y analizar con cuidado los cambios en el funcionamiento de la nueva planta> concluyó Analilia.

