Por: Max Navarro de la T.
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Europa goza del prestigio de poseer soluciones ancestrales así como ideas de vanguardia en temas urbanos, a pesar de tener territorios reducidos y orografías accidentadas, ostenta ciudades y pueblos que son referencia mundial de calidad urbana.
Podríamos enumerar centenares de ciudades y pueblos que son buenos ejemplos que ofrecen calidad de vida e identidad urbana. Han respetado su legado histórico a pesar de las voces de las soluciones urbanas modernas, las cuales ya comprobaron, la inmensa mayoría de las veces son pasajeras y efímeras, sin embargo han aportado soluciones de gran eficiencia como el transporte público llamado Metro.
Así por ejemplo, en las grandes capitales europeas, Londres inauguró su Metro en 1863, Paris lo tuvo en 1900 y Madrid lo inauguró en 1919, en contraste, la ciudad de México lo inauguró hasta 1968, un siglo después que Londres. Esto gracias a que Adolfo López Mateos recibió en 1963 la sede olímpica para su país, una de las condiciones para asignarle el evento por primera vez a América Latina fue que la ciudad de México tuviera un medio de transporte masivo de calidad mundial, el Metro fue la solución y en sociedad con Alsthom, empresa francesa fabricante de trenes, diseñaron y construyeron el Metro de la Ciudad de México, el cual lo inaugura Gustavo Díaz Ordaz .
Hoy, la capital que menos estaciones de metro y kilómetros de vías tiene es…México. A pesar de ser la capital de estas cuatro mencionadas con mayor población, tenemos un medio de transporte masivo de eficiencia, insuficiente.
No hemos invertido lo suficiente en él, las consecuencias las vemos en la propia ciudad: autos y mas autos, obligamos a la gente a que compre un auto lo antes posible, aunque sea una carcacha, la ciudad no le ofrece otra alternativa lógica para desplazarse, las inversiones adecuadas para resolver la movilidad urbana como es el metro, tranvías o sistemas de autobuses rápidos se postergan indefinidamente.
El viejo continente, ha sufrido por décadas el flagelo de la congestión vehicular en sus calles agravada por su topografía, ha construido en la posguerra autopistas, grandes túneles, infraestructura vehicular, viaductos, periféricos en las grandes capitales, las cuales nunca fueron suficientes ni resolvieron de fondo el problema. Después de este largo esfuerzo, concluyeron que la solución es dispersar el tráfico, no concentrarlo.
Dispersan el tráfico en medios diferentes de transporte, se han dado cuenta que usar los automóviles como el medio de transporte primario, es caro, excluyente, insostenible y caótico. Hay que diversificar la movilidad usando metro, autobuses, tranvías, autos y activar redes para bicicletas y peatones, lo más diverso posible, las mayores opciones posibles.
Ni Londres, ni Paris ni Madrid tienen segundos pisos viales, a pesar de tener mayores densidades urbanas que nuestra capital, ellos saben que no es la solución para resolver la movilidad urbana, la ciudad de México lamentablemente ha construido más de 120 kilómetros de segundos niveles, los cuales no han resuelto el embotellamiento cotidiano. Ahora empezamos a ver que estas obras absurdas empiezan a generar otro tipo de problemas sociales y urbanos.
Donde sí han invertido estas capitales europeas es en diversificar las opciones de movilidad urbana, es por esa razón que Londres ofrece además de una vasta red de metro la cual duplica la de la ciudad de México, con menos de la mitad de su población, una red de bulevares, avenidas, calles y caminos, usadas por una densa flotilla de los famosos autobuses rojos, además de una red de trenes ligeros que vinculan la capital con su entorno suburbano (Docklands Light Railway), el London river services (LRS) el cual enlaza al rio Támesis con su ciudad y por último las políticas y facilidades que han realizado las administraciones del gran Londres (compuesto por 33 distritos y Westminster)para activar peatonalmente la ciudad, sin duda el esfuerzo más notable en Europa , en beneficio de sus ciudadanos y del futuro mismo de los londinenses.
Hoy las ciudades europeas están ocupadas en humanizar los espacios urbanos, la pregunta que se hacen los urbanistas en cada ciudad europea día tras día es: ¿Cómo logramos que la gente camine más por su barrio, dejando el auto en casa? Saben que si responden con hechos y obras a esta pregunta tendrán éxito a corto plazo en varios puntos fundamentales… lograran ser mas sustentable su ciudad ya que consumirán menos hidrocarburos fósiles, contaminaran menos, mejoraran la salud de sus habitantes, activaran las economías de sus barrios, habrá oportunidad de empleos cerca de sus residencias, la gente local se conocerá y habrá mayor oportunidad de crear comunidad.
Lamentablemente en México vamos exactamente al revés, parece que la consigna es…como le damos a los ciudadanos oportunidad de usar más horas al día su auto?, como movemos la mayor distancia posible a cada ciudadano?, es absurdo pero las evidencias de cómo piensan nuestros políticos y planeadores urbanos así lo demuestran.
Que no nos engañen, cada que alguien propone un puente a desnivel, o un distribuidor vial elevado o un segundo piso…es señal inequívoca de que los ciudadanos y la ciudad van a perder algo. Va a perder la ciudad porque desactivaran empleos locales en el barrio que contenga la estructura de concreto, ahí mismo el vandalismo y los grafitis aumentaran, la ciudad será más insegura y privilegiaremos con ese enorme gasto solo a los que poseen un auto, los demás ciudadanos pierden algo.
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México replica el modelo Estadounidense de más vialidades, infraestructura y vehículos… pero sin dinero.