Milton Maciel Mata Guerrero / Divulgador Científico.
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Nuestro hogar es el lugar en el cual todos nos sentimos seguros, incluso cuando nos encontramos cómodos o simplemente nos sentimos bien en algún lugar decimos que “nos sentimos como en casa”; ahora bien, a pesar de que en nuestra casa deberíamos estar 100 % seguros, debido a la inseguridad generalizada que se vive en nuestra ciudad, inclusive en nuestro hogar podemos ser víctimas de la inseguridad.
Las cosas ya no son como antes…
Frecuentemente escucho a muchas personas decir que “antes no había tanta inseguridad”, incluso recuerdo platicas entre mis familiares mayores en las cuales comentan que hace algunos años podías andar en la calle a cualquier hora sin el miedo a que te pasara algo malo, también recuerdo haber escuchado decir que ya tiempo atrás si sentías calor podías dormir sin miedo alguno con una puerta o una ventana abierta para que entrara el viento; “Vaya que tiempos aquellos”.
Mi casa es mi búnker…
En la actualidad, hacia donde uno volteé se puede notar que la mayoría de los hogares en nuestra ciudad tienen barandal, protectores en las ventanas, púas en las bardas, etc. Lo anterior es con la finalidad de salvaguardar la integridad de la familia, en verdad es lamentable que tengamos que vivir en una casa que más bien parece un búnker; otro ejemplo relacionado con esto es que en algunas colonias o zonas de las llamadas “conflictivas”, los negocios cierran sus puertas temprano o incluso venden sus productos a través de una “ventanita”, lo cual repercute directamente en sus ventas.
“No vivamos con miedo, vivamos con precauciones, la seguridad es un derecho”.

