Por Milton Maciel Mata
En un lugar idóneo de nuestra galaxia la Vía Láctea hace unos 4,600 millones de años una gigantesca nube compuesta principalmente de hidrógeno comenzó a contraerse paulatinamente, después de varios millones de años y cuando la temperatura era del orden de varios millones de ºC, de pronto se dieron las condiciones necesarias para que naciera una estrella, nuestro Sol.
En el núcleo del Sol la temperatura alcanza los 15 millones de ºC, es aquí donde se producen reacciones termonucleares, cada segundo 600 millones de toneladas de hidrógeno se convierten en 596 millones de toneladas de helio y 4 millones de toneladas de materia se transforman en energía. Es esta energía originada en el Sol la que llega hasta el planeta Tierra y hace posible la vida tal y como la conocemos.
Podemos definir a la energía nuclear como la energía producida por la fusión (unión) o fisión (división) de núcleos atómicos.
Se le llama fusión nuclear a la fusión de núcleos atómicos ligeros para formar otros núcleos atómicos más pesados.
Se le llama fisión nuclear a la fisión de núcleos atómicos pesados para formar otros núcleos atómicos más ligeros.
Lo positivo de la energía nuclear:
El Sol es un enorme reactor de fusión nuclear que hace posible la vida en nuestro planeta.
La energía nuclear tiene múltiples usos y aplicaciones en diversas disciplinas científicas y tecnológicas.
Las cantidades de energía obtenidas mediante procesos nucleares son de gran magnitud.
La generación de energía mediante procesos nucleares es prácticamente limpia, ya que no se producen gases de efecto invernadero como los producidos por el uso de combustibles fósiles. También hay que tomar en cuenta que la cantidad de residuos no es tan grande.
Lo negativo de la energía nuclear:
Los residuos producto de los procesos nucleares pueden conservar su radiactividad durante milenios.
La radiactividad afecta directamente a nuestro ADN.
En las centrales nucleares se usan reactores de fisión nuclear principalmente para la producción de electricidad. En estas instalaciones pueden ocurrir desastres nucleares, como el de 1986 en la central nuclear de Chernobyl (en la antigua URSS) o el más reciente en Japón.
Gracias a la energía nuclear se pueden construir armas de destrucción masiva, el mejor ejemplo son las bombas atómicas.
Las catástrofes nucleares no solamente conllevan una afectación local, sino que sus efectos nocivos pueden llegar a resentirse en todo el mundo.
No olvidemos que los casi 7,000 millones de seres humanos que existimos tenemos un único hogar llamado “planeta Tierra”.

