Por Gabriel Todd

Uno de los elementos urbanos que más sufren con el deshumanizado modelo de ciudad que tenemos son las banquetas o aceras. O como le dicen en Argentina y Colombia, veredas o andenes. Tantos sinónimos para tanto desprecio.
Tenemos una ley de pavimentos pero ningún manual de banquetas, mucho menos un plan o programa de rescate de las mismas o supervisión para su cumplimiento durante acciones de crecimiento y construcción. No hay mantenimiento de las mismas sin la atención del vecino. Es un espacio público elemental pero un reflejo de nuestro nivel de conciencia.
Existen varias alternativas para mejorar la red peatonal o ampliar las banquetas que merecerían un alcalde humanista y una población abierta que no se deje impresionar por la psicosis vehicular, que como se ha demostrado en otras ciudades, beneficiar la escala humana es la vereda a seguir. El auto es un perro que ladra pero no muerde cuando lo enfrentas. Algunas ideas.
1. Ampliar legalmente el ancho mínimo de banquetas a 2.5 o 3 metros para arborizar sin estorbar al peatón.
2. Supervisar oficialmente que exista continuidad de banquetas. Demoler rampas y obstáculos.
3. Prohibir el estacionamiento en un lado de la calle en los centros y ampliar banquetas.
4. Conectar plazas y espacios públicos entre si con calles peatonales o ampliando aceras
5. Reconstruir banquetas cada vez que se renueva pavimento vial. Hay que ampliar ley de pavimentos a banquetas también.
Hay más ideas, empecemos con estas. Por una escala humana en la ciudad.

