Ciencia Poética, Un sueño a más de un trillón de kilómetros de la Tierra

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Milton Maciel Mata Guerrero / Divulgador Científico.

 milton.ciencia@gmail.com 

Muy estimado lector, seguramente en al menos una ocasión has estado soñando y has sentido y percibido que ese sueño es tu vida real, es decir, que tu sueño se siente y percibe tan real y vívido como la realidad misma.

Es un misterio como es que la mente genera los sueños, lo que sí sabemos es que nuestra mente se alimenta de cada uno de los instantes, experiencias y recuerdos que conforman nuestra vida.

Hablando sobre éste tan interesante, fascinante y enigmático tema de los sueños, les comparto un muy peculiar sueño que tuve una fresca noche de Otoño dominada por una hermosa y brillante Luna llena de Octubre… 

Abrí mis ojos y noté que era de noche, me percaté de que estaba recostado sobre la arena mirando hacia el cielo, observando detenidamente las estrellas ninguna me resultó conocida, intenté reconocer alguna de las constelaciones que pueden observarse en el cielo nocturno y mi búsqueda no dio frutos, seguí mirando el cielo y noté que en él brillaban millares de estrellas; un momento después me puse de pie y me di cuenta de que mi cuerpo producía una muy definida sombra derivada de una intensa luz que provenía de atrás de mí; al darme la vuelta me percaté de que estaba en una playa con abundantes palmeras y ante mí se imponía un inmenso océano; de pronto, al elevar la mirada suspiré y por un instante me quedé sin aliento cuando miré que por el lejano horizonte se asomaba un gigantesco planeta gaseoso con un sistema de anillos y rodeado por decenas de lunas, era tan imponente y hermoso como lo son Júpiter y Saturno; cuando recuperé el aliento comencé a caminar por la playa y a lo lejos era posible escuchar el canto de aves noctámbulas, después volviendo a mirar hacia el mar observé a un enorme animal que se asomaba por las tranquilas aguas, parecía tan grande como lo es una ballena azul; el fresco viento producía débiles olas que al adentrarse en la costa mojaban mis pies; cuando volví a mirar hacia el cielo observé por encima de ese gigantesco planeta una hermosa y luminosa galaxia espiral que brillaba con intensidad; inesperadamente una fresca brisa acarició sutilmente mi rostro y colocando una mano sobre mi pecho y sintiendo el latido de mi corazón; fue entonces cuando me di cuenta de que estaba en un lugar increíblemente lejano y que esa galaxia espiral era la Vía Láctea y la luz que percibían mis ojos era la luz combinada de sus más de cien mil millones de estrellas, entonces comprendí que me encontraba en una de las lunas de un planeta que orbita a una estrella de una galaxia vecina llamada la Gran Nube de Magallanes; entonces supe que me encontraba a más de un trillón de kilómetros de la Tierra y que la luz de las estrellas de mi galaxia había sido emitida hace más de cien mil años; emocionado seguí explorando en aquel lugar y a mi alrededor observe colores que jamás había visto, escuché sonidos que nunca había oído; después me acerqué a unas flores que se alzaban sobre la vegetación y percibí aromas desconocidos para mí; en el cielo había tantas estrellas y parecían tan cercanas que sentía que casi podía tocarlas; el planeta y sus lunas eran tan cercanos  que casi cubrían el cielo; fue entonces que pensé ¡Que lugar tan hermoso y de incalculable belleza es éste!; en ese instante sentí una emoción tan intensa que mi alma no pudo contenerla y brotaron lágrimas de mis ojos; entonces cerré los ojos por un momento y cuando los abrí noté que era de día y que estaba recostado sobre la tierra debajo de un frondoso árbol y la luz del Sol pasaba por entre las hojas que se movían al ser empujadas por el viento; fue entonces cuando me pregunté ¿Estoy soñando ahora o estaba soñando antes?, ¿Cuál es la vida real y cuál es mi sueño?.

Dulces sueños…

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