José Leal
En las últimas décadas el éxito de las celdas solares en mercados masivos se ha encontrado con barreras económicas y logísticas que limitan su alcance como solución para demandas cambiantes. Los paneles fotovoltaicos convencionales son relativamente caros y rígidos, no se adaptan fácilmente a necesidades arquitectónicas en evolución ni aplicaciones de pequeña escala; pero eso está cambiando rápidamente. La empresa Konarka ha lanzado al mercado su novedoso Power Plastic, una solución flexible y de bajo costo que se puede aplicar prácticamente sobre cualquier superficie en la forma de una película delgada.
A diferencia de los paneles tradicionales construidos con capas de silicón sobre materiales metálicos rígidos y relativamente costosos, Power Plastic es un polímero fotosensible que se aplica como una pintura delgada sobre una base amoldable, el resultado es una película ligera y muy flexible que se adapta al tamaño y forma de casi cualquier superficie, y se instala facilita en situaciones donde los paneles tradicionales resultan poco prácticos. De acuerdo a la citada empresa, sus polímeros pueden ajustarse para aprovechar longitudes de onda específicas u operar en todo el espectro de luz. Otras ventajas de estos novedosos polímeros son que también pueden ser utilizados en interiores y que en su fabricación se utilizan materiales reciclables.
En un futuro no muy lejano ésta y otras tecnologías harán posible la proliferación de soluciones a muy baja escala, que romperán los paradigmas actuales acerca de la energía solar y su elevado costo de instalación. Es posible también que mediante dispositivos solares cada vez más pequeños y eficientes se logren aplicaciones hoy imposibles, como en prendas de vestir capaces de aprovechar la luz para el encender el número creciente de dispositivos y gadgets miniatura que nos acompañan a todas partes, sin necesidad de molestas conexiones para la recarga de baterías.
