Aunque muchas personas arguyen que las criaturas más peligrosas en la faz de la tierra son los seres humanos, la “distinción” pertenece, en realidad, a un insecto minúsculo
(Tomado de The fascinating book of history. Traducción de Félix Ramos Gamiño)
Las enfermedades transmitidas vía piquete de mosquito han causado más muertes y miseria en el mundo que el número absoluto de muertos y heridos registrados en todas las guerras de la historia.
El Imperio Romano se desmoronó en los siglos III y IV, cuando sus legiones, diezmadas por la malaria, fueron incapaces de repeler las invasiones de los bárbaros. Los urbanistas norteamericanos asumieron el control del proyecto del Canal de Panamá cuando se enfrió el interés de los franceses, después de haber perdido más de 22 mil trabajadores a causa de las enfermedades transmitidas por mosquitos en un lapso de ocho años.
Más de dos mil 500 especies de mosquitos esparcen enfermedades a lo largo y ancho del mundo. Los minúsculos asesinos inician su vida como larvas, que se generan en casi cualquier tipo de agua. En el lapso de una semana, emergen ya como adultos para cumplir su oficio mortal.
Como ocurre en muchas otras especies, la hembra es la más letal de los dos sexos, en tanto que las principales preocupaciones del macho se concretan a fertilizar los huevos. Las hembras necesitan sangre para alimentar a sus crías; el proceso para obtener este alimento puede causar estragos en los seres humanos.
Los mosquitos pueden volar más de 30 kilómetros desde la fuente de agua en que han nacido. Unas glándulas sensoriales permiten a los insectos detectar monóxido de carbono exhalado por sus víctimas, así como ácido láctico que se encuentra en la transpiración. Cuando un mosquito hembra clava su trompa en una desaprensiva víctima, transmite microorganismos, a través de la saliva, en el receptor. Estos microorganismos son responsables de algunas de las más letales y debilitantes enfermedades en el mundo, entre las cuales se incluyen la malaria, la fiebre amarilla, el dengue, las fiebres del Valle del Rift, el virus del Oeste del Nilo, y por lo menos seis diferentes tipos de encefalitis.
De acuerdo con el Departamento de Salud y Ciencias Humanas de los Estados Unidos, cada año se reportan, alrededor del mundo, más de 500 millones de casos de malaria, que ocasionan alrededor de un millón de muertes.
