Cáncer cervical: interacción de la célula tumoral y su entorno inmunológico

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Doctor Iván Alberto Marino Martínez Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencias de la Salud / UANL

Doctora Oralia Barbosa Quintana Facultad de Medicina / UANL

Doctor Augusto Rojas Martínez Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencias de la Salud / UANL

 

CÁNCER DE CÉRVIX EN MÉXICO Y EN EL MUNDO

En todo el mundo, el cáncer cérvico-uterino (CaCU) se ubica como el segundo más frecuente en mujeres, con una tasa de incidencia y mortalidad mundial estandarizada por edad, de 15.2 y 7.9 respectivamente. En 2008, la organización mundial de la salud (OMS) estimaba un total de 529 nuevos casos y 274 mil muertes anuales debido al CaCU.

En México, el CaCU también representa el segundo cáncer más frecuente en mujeres y la segunda causa de muerte femenina por cáncer, sólo detrás del cáncer de mama, con tasas de incidencia y de mortalidad de 19.2 y 9.7 por cada 100 mil habitantes, respectivamente. Tan sólo en 2008, se reportaron diez mil 186 nuevos casos de CaCU y cinco mil 61 muertes asociadas a éste, lo que representa un promedio de una mujer fallecida por esta neoplasia cada dos horas.

Según estimaciones de la OMS, se espera que en 2025 el número de casos y muertes anuales en México aumente a 15 mil y ocho mil, respectivamente. Estos datos sugieren que, aun cuando la situación mundial del CaCU no es tan alarmante, comparada con otras neoplasias, en nuestro país el CaCU continúa representando un grave problema de salud pública.

EL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO

El virus del papiloma humano (VPH) es un virus de DNA que pertenece a  la familia Papillomaviridae. Existen alrededor de 200 tipos diferentes de VPH. Se acepta que la trasmisión del virus es por contacto directo en epitelio de piel y mucosas. Estos virus son responsables de las verrugas comunes y planas en la piel, y de los condilomas y verrugas en las regiones anal y genital.

La transmisión sexual de VPH y la infección persistente con un grupo de VPH denominado como de “alto riesgo”, entre los cuales destacan los VPH 16 y 18, es un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de cérvix, vulva, vagina y ano en mujeres, y cáncer de ano y pene en hombres.

La infección genital por VPH es común en personas sexualmente activas, y es resuelta satisfactoriamente y sin consecuencias en la mayoría de los casos por el sistema inmunológico del huésped. Sin embargo, en una minoría de los casos, la infección se establece como persistente, y facilita la aparición de lesiones precancerosas y cancerosas, a través de la acción de las proteínas oncogénicas E6 y E7 del VPH.

CICLO VIRAL Y LA EVASIÓN DEL SISTEMA INMUNOLÓGICO

Aunque la prevalencia de infecciones genitales por VPH de alto riesgo es relativamente alta en todas las poblaciones (alrededor del 20 por ciento en los jóvenes), la prevalencia del CaCU es muy baja en comparación con las tasas de infección, lo cual sugiere que otros factores adicionales a la infección son necesarios para el proceso de transformación maligna, que, entre otras cosas, es un proceso tardado que requiere años de infección crónica persistente.

Entre otros factores, muchos autores han señalado una deficiencia del sistema inmunológico contra la infección por VPH, como uno de los factores individuales responsables del establecimiento de la infección crónica. Lo anterior es reforzado por la observación de que sujetos con estados de inmunodeficiencia adquirida por el virus de la inmunodeficiencia humana o por el tratamiento crónico con medicamentos inmuno-supresores, tienen una mayor prevalencia de lesiones premalignas y malignas que las observadas en la población general.

En el cérvix, la infección por VPH se da a través de microabrasiones de la mucosa, que permiten el acceso del virus hasta la capa de células basales (Figura 1). Una vez que el VPH infecta las células de la capa basal del epitelio, aprovecha la elevada tasa de división celular para acoplar la replicación de su genoma a la replicación del ADN de la célula huésped. En este punto, el virus sólo expresa las proteínas virales tempranas E6, E7, E1 y E2 a bajos niveles, que impiden su detección por el sistema inmune.

Conforme las células basales infectadas se dividen, el material genético del VPH es segregado por igual a las células hijas. Cuando las células hijas se diferencian y migran a estratos superiores fuera de la capa basal, normalmente detienen el ciclo celular, Sin embargo el VPH obliga a las células en diferenciación a entrar en división a través del efecto negativo de las proteínas virales E6 y E7 sobre las proteínas controladoras de apoptosis y del ciclo celular p53 y pRb.

Posteriormente, durante la diferenciación celular en las capas intermedias del epitelio, se activa el promotor tardío del VPH, incrementando la expresión de los genes E1, E2, y como consecuencia se amplifica el número de copias del virus, de 50-200 copias virales a miles de copias por célula. Finalmente, en las capas superiores del epitelio se activa la expresión de las proteínas de la cápside L1 y L2, en que se liberan partículas virales, en un área donde el acceso de las células dendríticas es limitado.

Aunque este proceso está definido, los eventos moleculares que permiten la progresión del cáncer no son tan claros, pero se ha demostrado en muchos casos que el genoma viral del VPH se rompe, muchas veces en el segmento del gen E2, y se integra en el genoma de la célula huésped, particularmente en mujeres que no lograron erradicar la infección inicial.

RESPUESTA CELULAR CONTRA EL VPH Y CÁNCER DE CÉRVIX

Las lesiones precancerosas preceden a la aparición de una neoplasia in situ (que no atraviesa la membrana basal), En principio, la respuesta celular innata contra una célula infectada y una célula cancerosa sigue los mismos pasos, que son: el reconocimiento por las células dendríticas (CD) en los tejidos, la migración de las CD a ganglios pélvicos, la activación de los linfocitos T vírgenes y la migración de los linfocitos T desde los ganglios a la zona del tumor. La secreción de promotores de la inflamación por los macrófagos y otras células del sistema inmune estimula la infiltración celular y la expresión de moléculas por los linfocitos T.

Algunos autores sugieren que las células infiltrantes de tumor, como los linfocitos T CD4+ y los macrófagos, intervienen de manera positiva en la diseminación de un tumor, favoreciendo la metástasis. En otros tipos de cáncer diferente al CaCU, como el cáncer de mama, se ha demostrado que la activación de macrófagos asociados a tumor por los linfocitos T CD4+ favorece la diseminación del tumor a través de la metástasis por la secreción de moléculas que remodelan la matriz extracelular.

En el caso particular del CaCU, son interesantes las observaciones en mujeres que exhiben tumores VPH+ que también presentan una débil respuesta por células CD4+. En contraste con esto, se ha demostrado en modelos de roedores, para el cáncer mamario, que disminuyendo la población de linfocitos T CD4+ en etapas tardías del tumor, se disminuye la tasa de diseminación por metástasis.

La evidencia creciente de la participación de macrófagos asociados a tumor (MAT), en la progresión y diseminación del tumor en diferentes modelos experimentales, fortalece la teoría de que algunos componentes celulares de la respuesta inmune celular contra cáncer e infecciones por virus, fallan al momento de contrarrestar la infección por VPH y en conjunto pudieran estimular el desarrollo del tumor y facilitar su diseminación.

TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA INVESTIGACIÓN DEL CÁNCER EN LA UANL

En nuestro país, el acceso a las tecnologías de última generación en diversos campos de la investigación científica es difícil para aquellos que laboran en universidades públicas. Esta situación se acentúa aun más para aquellos que laboran en universidades públicas fuera de la capital del país, en donde se capta una minoría de los recursos destinados a investigación científica.

El desarrollo científico del norte del país ha sido sin duda, desde hace ya varios años, liderado por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y, a través del Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencias de la Salud, pone a disposición de todos sus investigadores, la más alta tecnología para el desarrollo de proyectos de investigación en ciencias biomédicas.

Dentro del CIDCS, la Unidad de Terapia Génica y Celular cuenta con un área de separación y caracterización celular, compuesta por un separador celular semiautomatizado (AutoMACS Pro Separator, Miltenyi) y un clitómetro de flujo con separación celular (MoFlo XDP, BeckmanCoulter).

Las aplicaciones actuales dentro de la UTGC para el  AutoMACS Pro Separator (Figura 2), son la separación de mediadores celulares de la respuesta inmune contra el cáncer de cérvix como los linfocitos T. La selección positiva de los linfocitos infiltrantes de tumor (LIT), nos permite evaluar la participación de éstos en la regresión o el desarrollo tumoral. La pureza de poblaciones de linfocitos T a partir de sangre periférica que hemos logrado con esta tecnología, ha sido muy alta (cercana al 98 por ciento), lo cual nos permite obtener resultados representativos de una población celular específica. Las posibilidades de análisis, una vez purificada la población deseada, son inmensas, y van desde el cultivo celular hasta la evaluación de la expresión génica.

ESTUDIO DE EVENTOS MOLECULARES

En el CIDCS-UANL, estamos evaluando la influencia del microambiente tumoral sobre la expresión génica de los componentes celulares del sistema inmune mediante ensayos de microarreglos. El equipo MoFlo XDP (Figura 3) nos permite la caracterización por citofluorometría de las poblaciones seleccionadas. El citómetro MoFlo XDP nos permite separar hasta cuatro poblaciones a partir de una matriz compleja de células. Su capacidad de detectar hasta una célula y colocarla en una gota, le da a esta plataforma el potencial de estudiar eventos moleculares a partir de una célula. Los resultados de este estudio nos permitirán entender esta compleja interacción y es posible que logremos identificar blancos terapéuticos para el desarrollo de tratamientos novedosos contra esta neoplasia.

CONCLUSIÓN

El virus VPH es un agente requerido para la inducción de la transformación maligna en el epitelio del cuello uterino, pero no es un factor suficiente para la progresión tumoral. Entre los posibles factores asociados a la progresión, factores del microambiente tumoral, como los fenómenos inmunológicos locales, pueden estar implicados en el desarrollo neoplásico. Las potentes plataformas tecnológicas con las que cuenta el CIDCS-UANL como la citometría de flujo y separación celular, en adición a métodos moleculares modernos, están siendo empleados para analizar esta posible interacción de linfocitos infiltrantes de tumor y cáncer.

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