Ismael Vidales
El encargo que se me hace esta vez me obligó a revisar mis viejos libros y apuntes de cuando estudié en la Normal Superior la Carrera de Psicología, en la que tuve como maestros, entre otros, a Hernán Solís Garza y Oliverio Tijerina Torres (+), psicoanalista el primero y conductista el segundo, ambos extraordinarios profesionales y mejores seres humanos. Aún tengo la fortuna de conservar la amistad de mi admirado Hernán, que, incansable, sigue escribiendo, haciendo gala de su extraordinaria inteligencia y cultura.
Con mi mayor respeto para los especialistas, me atrevo a escribir estas ideas que seguramente no aportarán mucho al tema, pero dan salida a una de mis neurosis que algún día confesaré, Freud mediante, en el diván de un o una psiquiatra.Comenzaré por establecer algunas precisiones: Entendemos (diccionario FCE en mano) por psicopatía: “Cualquier trastorno mental específico. Y por psicopatología, el estudio sistemático de los factores, funciones y procesos psíquicos que se llevan a cabo en una enfermedad mental”. Esto nos deja claro que la psicopatología es el estudio de las psicopatías y puede ser entendida como el área de la salud que describe y sistematiza los cambios en el comportamiento que no son explicados ni por la maduración o el desarrollo de los individuos, ni como resultado de los procesos de aprendizaje, y que son denominados como enfermedades o trastornos mentales.
CIENCIAS INVOLUCRADAS
La psiquiatría y la psicología son las ciencias involucradas directamente en el tema de las psicopatías, cuya detección y tratamiento involucran otras ciencias, como la neurología y la farmacología. La descripción de la enfermedad a través de los síntomas observables sirve para elaborar un diagnóstico y su tratamiento, tal como lo ha venido haciendo el cuerpo de especialistas que elaboran la sección F de la clasificación CIE de la Organización Mundial de la Salud, o el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, (DSM I, II, III o IV). El Diccionario de Ciencias Médicas define la psicopatía como: “Trastorno psíquico caracterizado por deficien-cia de control de las emociones, impulsividad, insuficiencia de a-daptación a las normas morales o sociales y tendencia a las conductas antisociales”. Y señala como sinónimo Personalidad antisocial, que, dice: “Se caracteriza por la trasgresión y alteración de las normas éticas y sociales, la inestabilidad emocional, la impulsividad y la frecuente dis-posición a la toxicomanía”, la práctica de perversiones y la delincuencia. El Diccionario Larousse dice que es el nombre genérico de un trastorno mental que puede tener causas biológicas o psíquicas.
EL MÁS PELIGROSO DE LOS CRIMINALES
H. M. Cleckley escribió en 1978: “El psicópata, inocente, insensible, asocial, encantador, algunas veces impulsivo o violento, es el más peligroso de los criminales, el más depredador de los políticos y el negociador con menos escrúpulos”.Wikipedia, la enciclopedia libre, señala que, según la teoría de que una per-sona psicópata es perversa, supone que su personalidad está basada en que mantiene el principio de realidad pero carece de superyó (aparato de censura). Esto hace que la persona psicópata pueda cometer acciones criminales sin sentir escrúpulos ni culpa. Agrega que, una personalidad psico-pática no sólo define al asesino en serie, sino que puede ser una persona simpática y de expresiones sensatas que, sin embargo, no duda en cometer un crimen cuando le conviene y, lo hace sin sentir culpa por ello. La mayor parte de los psicópatas que no cometen crímenes, no dudan en mentir, manipular, engañar y hacer daño para conseguir sus objetivos, sin sentir por ello remordimiento alguno.
ESPERANZASPARA LOS PSICÓPATAS
La citada enciclopedia abunda y preci-sa que la psicopatía es incorregible, aunque se pueden utilizar fármacos para reducir su impulsividad y trabajar algunas estrategias de rehabilitación conductual con una alta disciplina, pero estas terapias no dan resultados cien por ciento exitosos. Wikipedia señala que existen algunas esperanzas para los psicópatas: “Actualmente se ha desarrollado un escáner que lee la zona del cerebro que contiene nuestras intenciones, antes de realizarlas, y se baraja la posibilidad de usarla en un futuro para descubrir nuevos casos de psicopatías”. Este escáner, también llamado PET (Tomografía por Emisión de Positrones) permite leer la actividad del cerebro ante determinados estímulos. Los estímulos relacionados con las capacidades de empatía se encuentran ausentes en el lóbulo prefrontal del cerebro en el caso de los psicópatas, ya que, por lo que sabemos de neurología, el lóbulo prefrontal es el mecanismo principal de nuestros razonamientos morales, y, en el caso del psicópata, se halla inactivo ante un estímulo que sugiera empatía hacia terceras personas”.
ÁNGEL EXTERMINADOR
En Apocalipsis (8:3-6 y 9:11) se anuncia para el final de los tiempos la llegada de un ángel del abismo, Abbadon, o exterminador, que castigará a los idólatras con graves suplicios. Tal vez ésta sea la razón de que hasta el siglo XVIII se creyó que el crimen psicopático era obra del diablo. Pero con la llegada de la Ilustración, la mentalidad sobre el asunto cambió radicalmente y el método científico se hizo cargo del tema, y fue Kurt Schneider quien, en su influyente obra, Personalidades psicopáticas (1923) planteó la existencia de 10 subtipos que consignó el DSMI y que aún conserva en su más reciente edición (IV). McCord y McCord (1964) señalan dos características principales de los psicópatas: La incapacidad de amar, y la falta de sentido de culpabilidad. Craft (1965) destaca su ausencia de sentimientos, afectos y amor hacia los demás, y tendencia a actuar por impulsos y sin ningún prejuicio. Como rasgos secundarios, señala: la agresividad, la falta de sentido de culpa, y la ineptitud para aprender de lo vivido, por su parte Foulds (1965), y Buss (1966), destacan su egocentrismo y la falta de empatía; manipulan tranquilamente, (como si los demás fueran objetos), sin preocuparse por los efectos de sus conductas.
CASOS DE PSICÓPATAS
Un ejemplo de este tipo de psicópatas es el célebre asesino Ángelo Buono, uno de los estranguladores de la Colina, responsable de la violación, tortura y asesinato de 12 mujeres jóvenes, entre octubre de 1977 y febrero de 1978, quien mencionó: “Algunas chicas no merecen vivir”. David Berkowitz, El hijo de Sam, declaró: “Entré a trabajar en la oficina de correos un día después del tiroteo, (en el que mató a un empleado). Yo dije: ¿qué ha pasado? Es horrible, espero que atrapen a ese bastardo”. La famosa Brenda Spencer, de 16 años, quien tiroteó a la gente desde su ventana, dijo a un periodista: “Lo hice por pasarlo bien. No me gustan los lunes. Esto te levanta el ánimo.” Cuando le preguntaron si sabía que había matado a dos o tres personas, contestó “¿sólo dos o tres? Pensé que había matado a 12”. Una época como la que estamos viviendo genera una situación de anomia; es decir, sin respeto a las normas, reglas y leyes, y nos somete a un estado de “sálvese quien pueda”, dejándonos a merced de los psicópatas, criminales sin escrúpulos, que socialmente se ostentan como “triunfadores y exitosos” hombres de empresa, políticos o sabrá Dios de qué anden disfrazados.
