Depresión: En busca de la felicidad

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Cinthya Araiza

La depresión, actualmente conocida como el padecimiento más popular de los últimos años, no perdona edad ni género y es de las enfermedades más complicadas para la medicina y la misma ciencia. La velocidad de nuestras vidas, el vivir en las ciudades, escuchar gritos de nuestros jefes ó padres, las exigencias de tener que aprovechar el tiempo desde que amanece, todo esto junto con las alteraciones de un mundo cambiante, son razones para que tengamos una vida sumamente estresante. Si la vida fuese más tranquila, tal vez hablaríamos de otra cosa y un artículo sobre depresión no sería necesario…pero no es así.

Como enfermedad, la depresión actúa a nivel neural, ya que afecta al estado emocional y físico de las personas, afectando la vida laboral, social familiar de quien la padece. Algunas otras alteraciones que trae consigo, destacan la pérdida del sueño, apetito, energía física, problemas de concentración, miedos de todo tipo, y un estado permanente de tristeza que puede llevar al suicidio. Hasta el día de hoy, tan sólo en México, la depresión afecta más de 10 millones de personas, y en el mundo a 340 millones; éstas cifras son preocupantes si tomamos en cuenta que más de la mitad de las personas que la padecen, no reciben tratamiento alguno.

Dicha enfermedad, “… es la expresión de alteraciones funcionales en la operación de los neurotransmisores y se debe a eventos espontáneos puramente orgánicos, o ser la resultante de eventos psicológicos que la desencadenan, o ambas cosas”. (Dr. José Newman, psicólogo clínico)

Para diagnosticar la depresión, es necesario diferenciarla de otros trastornos parecidos como los de origen endócrino ó  tiroides, drogadicción, gripes, esquizofrenia, demencia, Alzheimer; efectos postraumáticos como la amputación de algún miembro, experiencias que ponen en riesgo la vida, incapacidades, ó sucesos de duelo. Se requiere la presencia de un conjunto de síntomas que establezca un cambio en el modo de actuar previo y que se mantenga así de manera constante mínimo por dos o tres semanas. Los síntomas de la depresión incluyen decaimiento del ánimo sin razón aparente, disminución de energía, pérdida del interés, imposibilidad para sentir placer o satisfacción, desesperanza; la ansiedad, agitación, trastornos del sueño, cambios en el peso, dificultades motoras, se hacen presentes y son variables dependiendo de cada persona.

Es verdad que la depresión es un padecimiento complicado y peligroso, sin embargo, es tratable. Gracias a una sustancia llamada clorhidrato de fluoxtina mejor conocida como Prozac, miles de artistas, escritores, políticos, estudiantes, rockeros, gerentes, amas de casa, y millones de personas más, encontraron la salida a una tristeza profunda. La explicación es simple, ésta milagrosa píldora, creada por un equipo de farmacéuticos hace ya veinte años, actúa directamente en el sistema nervioso. Cuando hay bajos niveles de serotonina, la sustancia cerebral con función de neurotransmisor y que está asociada  con el sueño, el dolor, apetito, concentración, estado de ánimo, puede desencadenar una depresión ó bien trastorno obsesivo compulsivo de ansiedad.

El clorhidrato de fluoxetina incrementa las reservas de la serotonina en el cerebro, haciendo que el axón, parte del cuerpo de la estructura de una neurona, al no detectar que ya existe suficiente serotonina disponible, produzca más.

Hoy en día, existen ya varias alternativas además del Prozac para tratar los síntomas de la depresión, sin embargo, el tratamiento requiere ser complementado con un especialista que sean quien recete y diagnostique profesionalmente al paciente. No obstante, el apoyo de quienes lo rodean es indispensable.

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