Indira Kempis
La forma urbana debería estar estrechamente relacionada con la forma del ser humano, su tamaño, sus costumbres y hasta su manera de caminar o trasladarse. Crear entornos que se basen no sólo en las condiciones geográficas o económicas, sino que tengan como centro al ser humano. El diseño urbano entre más cercano es a la escala humana, más se acerca al arte creador de ciudades que están en función de sus habitantes como primera condición.
Si esto no es una de las prioridades de todos los planeadores en los gobiernos, las ciudades tienden a convertirse en algo esquemático con moldes determinados por los distribuidores viales, los servicios (si es que se accede a ellos –agua, luz, teléfono), algunas zonas públicas escasas y algunos puentes para esquivar los estragos de la incultura vial.
Si se plantea un nuevo urbanismo cuyo origen tenga en esa posibilidad de hacer del desarrollo una combinación entre el respeto por las condiciones biológicas, la identidad cultural, el embellecimiento de lo público y la creación del entorno para la diversidad, entonces no sólo se elevaría nuestra calidad de vida, también se reactivaría la economía (incluso, dando oportunidad de abrir nuevos mercados), pero sobre todo, la cotidianidad que a veces se refleja en el mero hecho de cruzar una calle, se haría más sencilla.
Entenderlo no ha sido fácil para la historia de la construcción de las ciudades, se ha pasado por diversas etapas. Desde la segregación de casas, los poblados aislados y amurallados, la economía versada exclusivamente en los puntos geográficos, los asentamientos en superficies amplias, la armonía con naturaleza de algunas entidades más nativas y otras características más. Sin embargo, hoy se cuentan con un mayor conocimiento y herramientas de diseño para lograr crear ciudades humanas, quizá lo que falte es esa sensibilidad para entender que no se puede seguir viviendo en ciudades que violentan nuestros derechos desde el momento en que no se diseñan para el ser humano, sino para el auto, las compras o la vanidad.
