Investigadores de la universidad de Nueva York y Carnegie Mellon, analizaron 30 estudiantes a los cuales sometieron a ruidos que generaban irritación mental y producían pensamientos negativos y los compararon con otros sonidos que generaban pensamientos positivos, encontrando después de practicarles tests de memoria antes y después, que los que pensaban positivamente tenían mejor capacidad de memorizar que los que no lo hacían. Es decir, hay una influencia directa de la actitud en relación con la memorización.
De igual forma a 22 participantes, fueron analizados con resonancia magnética en la Universidad de Oxford, mientras se les calentaba la piel durante 10 minutos hasta alcanzar un nivel desagradable, observando que diversas regiones del cerebro asociadas con el dolor se prendían.
Sin embargo, lo curioso vino cuando a un grupo se le administró una droga para contrarrestar el efecto y se les aviso que tenían ese medicamento, situación que causó que soportarán más el dolor bajo la promesa de que iba a disminuir con la droga en su organismo
Pero, caso contrario, cuando a los mismos individuos, se les dijo que el medicamento había dejado de administrárselos, entonces los pacientes tuvieron la sensación de que el dolor iba a subir de nivel hasta no soportarlo, aunque en verdad la droga seguía siendo administrada a su cuerpo.
Todo esto nos indica que el pensar positivamente ayuda a que podamos soportar mejor una enfermedad o un dolor, además de que es conocido que nuestras defensas están más alerta y podemos eliminar mejor una enfermedad o recuperarnos con mayor rapidez de ella.
