Maestra Ana Baños Álvarez
Facultad de Psicología / UANL
anajbanos@hotmail.com
Body Worlds: The anatomical Exhibition of Real Human Bodies es una muestra mundialmente conocida, cuyo creador es el controvertido profesor de anatomía alemán, Gunter Von Hagens, hombre de ciencia y artista, quien a los 60 años es dueño de un negocio con ganancias millonarias, cuyo giro ha sido bautizado con el neologismo edutainment, híbrido de educación y entretenimiento.
Gunter Von Hagens vive involucrado en un mar de controversias desde que, en 1997, en Manheim, Alemania, montó su primera exposición, una extraña colección de cuerpos conservados, “plastinizados”, sin piel, dispuestos estéticamente. Body Worlds presenta cuerpos de niños, mujeres y hombres plastinizados como esculturas -que sobrepasaban el embalsamamiento de las momias egipcias- y que figuraban correr y usar la computadora, así como realizar otras actividades, como si estuvieran vivos. Desollados, muestran sus pieles como trofeo y exhiben sus propias vísceras.
FÁBRICA DE MUERTE
Gunter Grass, Premio Nobel de Literatura, compara a Von Hagens con Josef Mengele[1], médico del régimen Nazi. Para el filósofo-urbanista francés Paul Virilio, las formas de arte de Von Hagens “no constituirían un hecho novedoso, sino más bien la reiteración de la fábrica de muerte puesta a funcionar en los campos de exterminio. Virilio pone en relación estas exploraciones del arte con los experimentos de Mengele y con la afirmación de Goebbels, de que hacer política es hacer posible lo que parece imposible.[2]
No es gratuito que se relacione a Von Hagens con Mengele y con los campos de exterminio nazi, pues fue en Auschwitz donde los cuerpos humanos se encontraron con la técnica en todas sus formas, desde las técnicas médicas hasta las industriales. La fábrica de la muerte es el paradigma de las fábricas de este siglo, dice Wajcman. Allí, los cuerpos humanos fueron concebidos, tratados y producidos como objetos. Se produjo en serie la muerte y la eliminación de los cadáveres. La industria fabricó, además de muertos, el olvido de los muertos[3].
En Auschwitz hubo una transformación de la naturaleza humana. Ahí se fabricó una especie humana semejante a otras especies animales, uniendo un artificialismo tecnopolítico a un naturalismo zoológico que produjo la reducción biopolítica de los hombres a “muertos vivos”. Esa reducción se produjo por la aniquilación de la persona jurídica y su identidad personal, dando lugar a una ciudad de muertos vivos, individuos privados de su vida y de su muerte.
La postmodernidad es una forma cultural que tiende a eliminar los mecanismos de formas culturales previas, y hoy recibimos su impacto. Body Worlds es un caso de ese impacto, pues en el régimen anterior, para los seres humanos no había pura muerte biológica. Ante la muerte, se contaba con una serie de dispositivos que la inscribían en la comunidad, sea por rituales religiosos, procedimientos médicos o trámites civiles.
DESPLIEGUE DE LA BIOPOLÍTICA
Entrar en la condición humana no sólo requería de los ritos de nacimiento, ritos de pasaje para insertarse en la vida, sino también se requieren las formas humanas de la muerte y la particular vivencia de los sobrevivientes ante ellas, que, por ejemplo, permiten distinguir entre un cuerpo, un difunto, un cadáver y la carroña. Lo humano se pierde cuando es reducido a un cuerpo bios, a una fisiología orgánica, a patrones de información genética, o a biología molecular. Así, los ritos (nacimiento, iniciación y muerte) –según la cultura- eran los que permitían recubrir con libido (con deseo) la biología (bios) del cuerpo. Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial, el estatuto “sagrado”, “libidinal”, “erótico” del cuerpo humano sufrió un cambio. Se pasó de ese cuerpo libidinal al régimen extendido del cuerpo de la ciencia y la tecnología, un cuerpo donde predomina el despliegue de la biopolítica.
En la vida diaria observamos que la palabra cadáver cae en el desuso; en la muestra Body Worlds nunca se hace alusión al “cadáver”, ni al muerto ni a la muerte. En entrevista para la sección Cultural de Clarín, Von Hagens aseveró que no asocia la anatomía con la muerte. En Body Worlds encontramos siempre, a modo de eufemismo,[4] la palabra “cuerpo”, “Body”, y así vemos cómo se extiende la costumbre de eliminar cadáveres[5]!!!! Para María Moliner, cadáver es resto mortal, despojo, aplicable exclusivamente a seres humanos. Podría decirse “el cadáver del pájaro” pero la expresión conveniente es “el cuerpo del pájaro muerto”.[6]
El cuerpo es para los vivos, y cadáver es para el cuerpo humano muerto, y precisamente cuando no está sepultado. Cadáver está dado por las primeras sílabas de la expresión latina: caro data vermibus; caro de caro-carnis: carne; data, participio de dare: dar, en la acepción de entregar, otorgar; y vermibus de vermis: gusano. Antiguamente se grababa esa frase en las lápidas[7]. El tiempo, implacable, borró algunas de sus letras y solamente se podía leer :Ca da ver. La frase significa: carne dada (para el regocijo) a los gusanos.[8]
CONSERVACIÓN DEL TEJIDO BIOLÓGICO
En 1977, Gunter Von Hagens, siendo colaborador científico del Instituto de Anatomía y Biología Celular de Heidelberg, Alemania, inventó la platinización, una nueva técnica que revolucionaría la conservación de tejido biológico. Esta técnica permite sustituir el líquido y la grasa corporal de un cuerpo por una sustancia química a base de silicona, de forma que los tejidos de un cuerpo mantienen su forma, textura, color, pues continúan vivos, atrapados en una tumba plástica. Son cuerpos esculturales, 100 por ciento non-fat.
Por cierto, en el arte, la escultura siempre buscó hacerse de materiales perdurables, como el mármol, la piedra, el hierro. La escultura es hecha para perdurar en el tiempo. Von Hagens utiliza un material orgánico, detenido en su corruptibilidad, pues no es una cualidad propia de la carne resistir el deterioro. Esta carne nunca será entregada a los gusanos. En los cuerpos de Body Worlds, todos sus rasgos humanos se han aliñado. Se les ha eliminado el nombre, la piel, el pelo, los sudores, los movimientos, los olores; son cuerpos de asepsia, cuerpos despellejados, desgrasados. Estos cuerpos sin piel[9] entran en conflicto con los conceptos de interior y exterior. La piel en este contexto se nos presenta como un límite, como referente estabilizador y protector del cuerpo humano.
ETERNIDAD ITINERANTE, MUERTE SIN TUMBA
Estos cuerpos desollados son la presencia del cuerpo biopolítico –como en los campos de concentración-; ese cuerpo al que se le ha aliñado de su nombre, de su pelo, de sus propiedades, de su cuerpo, y ha sido reducido por la ciencia a un espécimen, y a costa de perderlo todo ganó la eternidad itinerante, una muerte sin tumba; la tumba era la forma de dejar una marca del paso por la vida. El cuerpo humano estuvo ligado a la tierra, “polvo eres y en polvo te convertirás”. El cuerpo salía de la tierra y retornaba a ella. El retorno se debía a lo perecedero y mortal del cuerpo.
Hoy, los cuerpos humanos se desterritorizan, se des-empolvan, se desincorporalizan. El cuerpo humano estuvo pegado a la tierra, a la gravedad, a la enfermedad, al amor a la culpa, etcétera. El rasgo notable en las prácticas funerarias hoy es la eliminación de la muerte y el duelo; no hay descanso eterno. La biopolítica optimiza las capacidades del cuerpo humano –vivo o muerto- de su rendimiento, el incremento de su utilidad.
La muestra Body Worlds sostiene un discurso científico aleccionador, consonante con las legislaciones biopolíticas de la salud pública de los estados modernos; para von Hagens el objetivo de su trabajo es implantar la estética del bien. Los cuerpos platinizados que exhibe son portadores de un mensaje, pues muestran al público cómo se daña su organismo con el consumo de tabaco, alcohol, la obesidad, los infartos, etcétera, y así “da lecciones”[10] para conducir una vida sana.
Agnes Heller dice que la biopolítica se organiza en torno a la pretendida armonía de dos valores: la libertad y la vida. La libertad en el sentido de la autonomía del cuerpo. Y la vida en dos sentidos: como bios y como vida sana del cuerpo (Salud).[11] La biopolítica, en su valor por la vida, concluye que la vida (bios) se preserva eligiendo una vida sana, y legisla sobre la salud en pro de la vida, de una larga vida.
BIOPOLÍTICA DE LA SALUD
Hoy tenemos tipificados los llamados “delitos contra la salud”. Como sabemos, está penado fumar en determinados espacios públicos. Body Worlds presenta pulmones de fumadores, cerebros con infartos cerebrales, corazones colapsados por infartos masivos o especímenes; por ejemplo, uno cuyo título es: Suicidio por Gordura-Obesidad Revelada, en la que se muestra en rebanadas el cuerpo de una persona que en vida pesaba 150 kilos, de forma que el espectador puede ver cómo la grasa daña órganos vitales como el corazón. La biopolítica de la salud exige que el cuerpo se mantenga continuamente como máquina de trabajo en plena forma y desterrar al olvido el sentido de la mortalidad. La biopolítica rechaza la muerte.
Body Worlds consta de 200 especímenes enteros, órganos sanos y enfermos, rebanadas trasparentes de cuerpos. Se exhiben decenas de especímenes en diversidad de ejercicios: ciclismo, patineta, natación, básquetbol, etcétera.
Ana Baños Álvarez
Es doctoranta del Programa de Arte y Humanidades del Instituto de Comunicaciones, Artes y Humanidades, A.C.; y docente de la Facultad de Psicología de la UANL, donde imparte la materia de Psicopatología IV.
[1] Durante la Segunda Guerra Mundial, Mengele trabajó como médico en el campo de concentración de Auschwitz. Se le llamaba “el ángel de la muerte”. Realizó experimentos en seres humanos bajo el protocolo de “investigación científica”. Mengele realizaba dolorosos experimentos sobre gemelos, con el fin de descubrir el secreto de los nacimientos múltiples, y así crear genéticamente la Súper Raza Aria que dominaría al mundo durante los mil años que, según Hitler, duraría el Reich.
[2] Paul Virilio, El procedimiento silencio, Paidós, Buenos Aires Argentina, 2001
[3] Gérard Wajcman, El objeto del siglo, Mutaciones, Amorrortu, 2001, pags 217-218
[4] Un eufemismo es una palabra o expresión que sustituye a otra considerada vulgar, de mal gusto o tabú. Los eufemismos son comunes en la política, con el fin de camuflar o hacer que suenen más naturales las políticas impopulares o de una crisis económica, etcétera.
[5] Los nazis fueron los primeros que eliminaron los cadáveres en serie.
[6] Maria Moliner, Diccionario del uso del español, Editorial Gredos.
[7] Se conocen otras leyendas inscritas sobre las lápidas: RIP: “Requiescat in pace” Que descase en paz; STTL: “Sit Tibi Terra Levis” Que la tierra te sea leve.
[8] Anina Jimeno Jaén, El fascinante Mundo de las Palabras, Antonio Pareja Editor, 2001, España
[9] La ausencia de piel, la desollación fue desde siempre un suplicio, algo terrible. Antiguamente las tribus bárbaras la utilizaban para torturar y amedrentar.
[10] La expresión “dar lección” es una figura de recibir castigo.
[11] Biopolítica. La modernidad y la liberación del cuerpo, Península, 1995, Barcelona, pag. 69
