Gabriel Leyva
Una nueva investigación publicada en la revista “Frontiers of Psychology” ha causado mucho debate en volátil campo del tratamiento de la depresión. En el papel el psicólogo evolucionario Paul Andrews concluye que los pacientes que tienen una historia de usar anti depresivos pueden ser hasta dos veces más susceptibles a futuros episodios de depresión mayor. Si resulta ser cierto, esto podría cambiar completamente como se trata a los pacientes que sufren de depresión.
El estudio es lo que se llama un estudio “meta”, un tipo de investigación que reúne los resultados de investigaciones previamente publicadas que hablan sobre alguna hipótesis relacionada para producir algún tipo de promedio o resultado general. En este caso el papel comparo docenas de estudios que investigaban las tazas de relapso después de tomar antidepresivos comparado con los participantes que solo tomaron un placebo. Andrews y sus colegas analizaron estudios en personas que empezaron con un medicamente y después fueron cambiados a placebos, personas a las cuales les administraron placebos durante todo el tratamiento, y a personas que continuaron con su medicamento durante todo el tratamiento. Los investigadores encontraron que los pacientes que no tomaron ninguna medicación tenían 25 por ciento de riesgo de relapso, comparado con 42 por ciento o más para los que habían dejado de usar un anti depresivo.
Según Andrews los anti depresivos interfieren con la auto regulación normal de nuestro cerebro que controla los niveles de serotonina y otros neurotransmisores, y que el cerebro puede sobre corregir una vez que el tratamiento con medicamentos ha sido suspendido, causando depresión. Aunque existen muchos tipos diferentes de anti depresivos, todos perturban los mecanismos naturales de regulación en el cerebro, lo que el compara a poner un peso sobre un resorte. El cerebro, como el resorte, empuja contra el peso extra. Dejar de usar las drogas es como remover el peso del resorte, dejando a la persona con un mayor riesgo de depresiones cuando el cerebro, como el resorte comprimido, se dispara hacia arriba antes de regresar a su estado de resto. Aparentemente las drogas que más afectan la serotonina y otros neurotransmisores son las que tienen más riesgo de causar un relapso. Estas drogas solo reducen los síntomas pero no tratan el problema a fondo, y a largo plazo cuando la persona deje las drogas volverá a la depresión. Esto puede dejar al paciente atorado en un ciclo donde tienen que seguir tomando anti depresivos constantemente para evitar un regreso de los síntomas.
Andrews tiene la opinión controversial de que la depresión es un estado es natural y benéfico, aunque doloroso, donde el cerebro trabaja para lidiar con el stress. Existe mucho debate sobre si la depresión es realmente un desorden mental, o si es una adaptación biológica útil como Andrews sugiere. Estudios han revelado que el 40 por ciento de población sufrirá de depresión mayor en algún punto de su vida, y generalmente estos episodios son causados por eventos traumáticos como la muerte de un ser querido o la pérdida de un trabajo. Andrews dice que el cerebro puede estar neutralizando otras funciones como el apetito, el sueno, y la conectividad social para enfocar sus esfuerzos en lidiar con el stress. Si esto es cierto, entonces la forma actual de tratar la depresión podría estar causando daño irreparable a nuestro cerebro.
