Cinthya Araiza
El flujo de información se da inevitablemente en cantidades inimaginables. Día con día, miles de millones de personas intercambian información personal, mediante celulares, laptops, al pasar una tarjeta de crédito; cada vez que le damos clic a la computadora, automáticamente enviamos datos sobre nuestro diario vivir, hábitos, necesidades y hasta temores. La incógnita no es saber el cómo se logra esto, sino a quienes les enviamos dicha información. Valdría la pena sentarnos a reflexionar un poco sobre los miles de cables de fibra óptica de nuestros blackberries y su función al momento de enviar un mensaje, sube a un satélite, baja y se deposita en un servidor en alguna parte del mundo, todo esto antes de guardar el aparato en la bolsa; las partículas de información están en todas partes, en el mismo aire que respiramos.
En el caso del internet, Google y Yahoo se han convertido en monstruos recabadores de información de sus propios clientes, sin que ellos mismos lo sepan. Quienes están detrás de esta mafia, son los mismos magos ó expertos de la ciencia e ingeniería de la computación; también están presentes maestros de la medicina, biología, publicidad, la política. Autores como Stephen Baker los ha llamado “Los Numeratti”, basándose en la secta de Los Illuminati, quienes hace más de 200 años conmocionaran a su entorno y particularmente, a la Iglesia Católica; el poder del dinero era clave para los Illuminati, así como ofrecer préstamos para mantener aliados incondicionales, su lema: “…la humanidad que resulte después de la guerra, será un producto híbrido y débil, fácil de gobernar…”
Es posible que hoy seamos “medidos” en todos los aspectos, pues la mayor función de quienes controlan la información, es predecir qué es lo que queremos hoy y qué es lo que querremos en un mes. Esta nueva mafia ó secta de controladores, tiene como objetivo “producir versiones de seres humanos tan complejas como nosotros cada una única…presenciaremos como se realiza un modelo matemático de la humanidad” (S.Baker). Tal vez sea factible pensar que compañías aliadas de estas sectas, están experimentando y hasta construyendo modelos preliminares de nosotros, permitiéndoles así, predecir nuestra propia conducta, determinando el comportamiento de la generación en turno. El autor de “los Numeratti” hace una formidable comparación con el amo rico y su mayordomo, en donde el mayordomo tiene acceso a todos los secretos del amo para servirlo mejor; lo mismo pasa con nosotros y los servicios de ahora de aquellas compañías, quienes adquieren tanto conocimiento sobre nosotros para darnos un servicio más atinado en cuanto a nuestros gustos y necesidades.
Si lo vemos desde un punto optimista, el hecho de que el mundo cuente con una secta de la información (como se le ha llamado en este artículo) es algo bueno y nos beneficia, a todos los que diariamente utilizamos la red y las telecomunicaciones. Sin embargo, todo tiene un lado oscuro (en este caso un poco extremo) de esta situación sería el exceso de información y la competencia constante de los Estados-Nación por controlar o dominar el Sistema Internacional.
El manejo de información a grandes escalas pudiera desembocar en una guerra; hablamos de una guerra no nuclear ni mucho menos ideológica, sino de tecnologías de redes, una guerra por internet. Los líderes de la mafia de la información, siguen sumando datos, avanzan y cada día que pasa nos conocen más y por ende, develan nuestros secretos más profundos.
