Revolución Tecnológica: Capital intelectual + capital económico

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Doctora Patricia Liliana Cerda Pérez

Investigadora / UANL

Unir capital intelectual y económico es todo un logro. Inmersos como estamos en una revolución tecnológica que durante los últimos años nos llevó a cambios drásticos en los mercados internacionales, la creación de nuevas empresas con base tecnológica es una urgencia que nos permitirá lograr acuerdos sobre el rumbo y futuro de nuestro crecimiento económico, y hasta de nuestra autoestima comunitaria.

Sabemos que aun y cuando la creación de empresas de base tecnológica representa sólo un porcentaje pequeño respecto del total de empresas creadas en un país durante un determinado período, su importancia relativa en los procesos de innovación tecnológica y de riqueza es superior. Hoy, el mundo paga miles de millones de dólares por un microchip nanológicamente diseñado y, sólo dedica unos cientos de miles de esta divisa por toneladas de café, plátano o cualquier otro recurso natural que tanto cuesta cultivar y cosechar a nuestros campesinos.

ACTIVACIÓN DE LA COMPETENCIA EMPRESARIAL

Son estas empresas las que, asumiendo un mayor riesgo, aceleran la madurez de las tecnologías y, en definitiva,alimentan la innovación tecnológica. Adicionalmente, cumplen otra función importante: activan la competencia empresarial, al forzar a otras empresas a acelerar su transformación, su red de alianzas estratégicas y la renovación de productos y servicios. Vincular la educación y la investigación con la acción innova-dora que el mundo empresarial reclama y, éticamente la sociedad demanda, es compromiso de todo nuevoleonés del siglo XXI. No podemos pensar que esto se hará en un sexenio o que sólo Conacyt, la UANL, el TEC o la UDEM, los inversionistas o el Estado tienen sobre sus espaldas el coto exclusivo de esta delicada tarea.

Tierra de ingenio y esfuerzo, Nuevo León precisa hoy no sólo de hombres de ciencia y expertos en nanotecnología o biotecnología, que hagan crecer a las nuevas empresas de base tecnológica para ampliar la generación de nuestra riqueza.

El Estado nos solicita hoy a todos. Necesita de padres, estudiantes y maestros que se preocupen por fortalecer la infraestructura de la calidad en la educación; necesita de empresarios dispuestos a invertir y arriesgar para ellos, pero también para todos nosotros; necesita de un Estado ágil que de forma clara actúe diligentemente en este megaproyecto, donde nuestro futuro económico y nuestra autoestima están inmersos.

INDUSTRIAS Y EMPRESAS, UNA PARTE NUESTRA

Los nuevoleoneses, por naturaleza, nos sentimos siempre unidos a nuestras industrias y a nuestras empresas, no sólo porque ellas nos dieron la oportunidad del trabajo para nuestros padres y seguramente se la darán a nuestros hijos, sino porque pensamos que un poco o un mucho son parte nuestra.

Y es que no hay nuevoleonés que no recuerde con nostalgia las empresas que se fueron, aquéllas que nos dieron identidad, autoestima y riqueza, como Fundidora. Pensamos también en las industrias que nos enorgullecen porque han resistido los golpes económicos que dentro o fuera de ellas se dan, como Cervecería, Vitro o Cemex; las pequeñas que alimentan y visten con sus aportaciones a miles de nuestras familias y, las que apenas se gestan, éstas de base tecnológica.

Aquí también nos gusta pensar que nuestros hijos serán creativos e innovadores, porque hay maestros y escuelas que los estimulan y preparan para ello. Por eso nos interesa el devenir de nuestras primarias, secundarias y universidades.

Empero, no podemos evadir nuestras obligaciones: la formación del capital intelectual se gesta y abona en cada una de nuestras familias. Este capital se inicia con padres que conocen la buena o mala marcha educativa de sus hijos en las escuelas; se informan sobre si sus niños o jóvenes dominan o son deficientes en matemática, biología o literatura; si se tienen libros o si los chicos disponen de bibliotecas públicas para la consulta.

La ciencia y sus hombres, no se improvisan de hoy para mañana o en un simple sexenio, y eso Nuevo León bien lo sabe, porque todos los días se lo recuerdan sus respetadas universidades.

COMPPROMISOS ACADEMIA-EMPRESA

Establecer compromisos entre la academia y la empresa para vincular la educación con la investigación y las actividades innovadoras ha generado riqueza en Europa y en Estados Unidos; ha robustecido la infraestructura en la calidad de la educación y forjado verdaderas tecnópolis, donde día a día se dictan los destinos de la ciencia mundial en materias como Preservación de Recursos Naturales; Biotecnología; Mecatrónica; Tecnologías de Información y Software; Nanotecnología y todos los increíbles descubrimientos que se difunden en el área de la salud.

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