Indira Kempis
¿Se ha encontrado alguna vez con la penosa tarea de tener en las manos basura y no saber en dónde depositarla por falta de lugares para eso? A veces, si es que nos encuentra el momento caminando, parece una búsqueda sin salida por los pocos contenedores de basura que podemos encontrar en la ciudad. Si a eso le agregamos que cuando damos con uno estos se encuentran en mal estado o repletos de basura, los incentivos disminuyen para acercarse a hacer el depósito.
En ciudades de alto consumo de productos generadores de basura, los basureros se vuelven indispensables. Es por eso que desde la planeación de debe prever su existencia. No sólo como simples contenedores, porque es evidente que no todos tenemos la “angustia” que se describe en el primer párrafo. La mayoría de las personas tienden a no importarles el destino de la basura que generan.
Por esa razón es importante conocer los puntos en donde se localizarán los contenedores, pero más importante aún es que vayan de la mano con programas de cultura urbana que promuevan el uso adecuado de los mismos. Sobre todo en las zonas de la ciudad donde hay más comercio o las plazas públicas por donde la gente camina.
Una vez que se planea la instalación también debería considerarse la importancia de tener contenedores específicos para los tipos de deshechos, esto impactaría en la clasificación correcta de la basura, en que se evitaran los contenedores con exceso de deshechos y en la imagen urbana, si estos botes de basura cuentan con diseños atractivos para los usuarios.
Contar con botes de basura, sin duda, aleja a ésta de deambular por las calles y poner en condiciones críticas de salud a la ciudad con respecto al drenaje por las coladeras tapadas y los malos olores. Un bote de basura para la basura, en eso deberíamos pensar.
