El construir casas y oficinas sustentables ejerce un impacto directo en la forma en que vivimos y en cómo hacemos uso de los recursos naturales
- Ursula Hartenberger for the Guardian Professional Network guardian.co.uk, (Traducción de Félix Ramos Gamiño)
Winston Churchill dijo en una ocasión: «Nosotros damos forma a nuestros edificios; a partir de esa circunstancia, ellos nos dan forma a nosotros”.
Los edificios en que vivimos y trabajamos tienen un impacto sobre nosotros, y nosotros necesitamos desarrollarlos y manejarlos en armonía con un uso más responsable de los recursos naturales del mundo.
De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el medio ambiente de las construcciones utiliza del 25 al 40 por ciento del uso total de energía; el 30 por ciento del consumo de materia prima; es causante del 30 al 40 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, y del 30 al 40 por ciento de la generación de residuos sólidos. Estas estadísticas nos dan a conocer una verdad incómoda, pero incontrovertible: los edificios y su construcción figuran entre los más grandes contribuyentes al consumo de recursos naturales. No hay forma de obviar el hecho de que el elevadísimo consumo de recursos por parte de nuestros edificios es en gran medida una herencia del pasado.
Hasta el reciente crecimiento de la conciencia ambiental, la estética y las consideraciones del mercado de corto plazo habían tenido preferencia por sobre prácticas de negocios ambiental y socialmente responsables. Al mismo tiempo, también nuestras expectativas personales han cambiado. Las comodidades hogareñas, ya no confinadas a la casa, ahora se aplican también en las oficinas, a los comercios, los hoteles y los destinos vacacionales.
Así pues: ¿qué es un edificio sustentable, y cómo se mide su impacto?
Parecen preguntas sencillas, pero la verdad es que todos nos esforzamos por definir exactamente lo que “sustentabilidad” significa para nosotros. Sustentable, verde, cero emisiones de carbono, casi cero de energía, saludable, alto rendimiento, y la lista sigue…No faltan las palabras ni la tecnología que nos prometan entregarnos los últimos objetivos de sector o las aspiraciones políticas. Sin embargo, la exacta definición de aquello a lo que aspiramos parece ser todavía un reto extremo.
Medir la sustentabilidad es un asunto igualmente complejo. En respuesta al creciente aumento en la construcción de edificios sustentables y los acrónimos relacionados con las herramientas de certificación, el reporte de un reciente programa ambiental de las Naciones Unidas acuñó, de manera inteligente, la expresión “Sopa de letras”. Encontrar un método de aceptación universal para medir el impacto de la sustentabilidad no es una tarea fácil.
Pero, si los dueños y administradores de propiedades están confusos por toda esta situación, ¿dónde quedamos nosotros?
La respuesta a la definición y comprensión de la naturaleza de los edificios sustentables podría ser increíblemente sencilla. Tomemos, por ejemplo, el significado de la palabra sostener: “mantener en existencia; mantener y atender las necesidades de alimento; proveer”. Trasladado esto a los sectores de la tierra, la propiedad y la construcción, esto significa proporcionar vivienda adecuada, asequible, haciendo planes prospectivos para comunidades vibrantes; diseñando, construyendo y manteniendo edificios seguros y sanos, construidos para durar, al mismo tiempo que se minimiza su impacto sobre los recursos naturales.
Sólo tenemos que mirar a la Carta Real RICS 1881, para ver con precisión lo que sustentabilidad significa para la actividad relacionada con los bienes inmuebles, que define –de mejor forma que cualquier moderno manual- el papel de un valuador para “garantizar el uso óptimo de la tierra y de sus recursos asociados, a fin de hacer frente a los requerimientos sociales y económicos”.
Con la evidencia de la diferencia positiva para la línea de fondo económica en el ciclo de vida de un edificio, la introducción de prácticas de negocios sustentables nos da la seguridad de que estamos dejando un planeta sano a las futuras generaciones.
Un caso de importantes negocios definitivamente es de gran ayuda, pero también necesitamos que se nos brinde mejor información, la adopción de un lenguaje común y el consiguiente entrenamiento de los profesionales de la construcción.
A la par con los objetivos realistas del gobierno, es necesario que los ocupantes de las casas y de las oficinas abracen también la causa de la sustentabilidad, considerando no sólo la hoja del balance inmediato, sino también las más amplias implicaciones ambientales y sociales.
