José Leal
Las autoridades de la cuidad de San Francisco, California, enfrentan crecientes críticas por la interrupción de centrales de comunicación móvil, tipo Wi-Fi, dentro del sistema de transporte urbano, ejecutadas para apaciguar las protestas que circulaban en las redes sociales de la localidad. De acuerdo al periódico local The Daily Telegraph, el descontento y protestas cibernéticas provocadas por la muerte de Charles Hill, un indigente que fue abatido por la policía, llevaron a las autoridades a solicitar la interrupción de los servicios móviles que prestan diversas compañías portadoras que operan dentro del sistema BART (Bay Area Rapid Transit).
En el marco de dichas protestas, el grupo internacional de activismo cibernético Anonymous, previamente vinculado al ataque de organizaciones de alto perfil como la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y SONY Music, atacó las bases de datos del sistema BART, revelando información de empleados y usuarios por igual. En sus comunicaciones, Anonymous se ha manifestado contra la censura y el control oficial de los medios de comunicación y, de acuerdo a la fuente, cientos de sus simpatizantes «del mundo real» se estarían organizando para realizar hoy (agosto 15) manifestaciones multitudinarias en algunas de las principales estaciones del transporte subterráneo.
Diversos grupos de derechos civiles condenaron la acción de las autoridades locales por considerarla violatoria del derecho a la libertad de expresión, e incluso la compararon con las intervenciones del depuesto dictador egipcio Hosni Mubarak durante las primeras protestas de lo que se ha conocido como la Primavera Árabe. Por su parte, las autoridades justificaron la interrupción de las comunicaciones bajo el argumento de que posibles «disturbios civiles durante las horas de mayor actividad en las estaciones más congestionadas del centro de la cuidad podrían conducir a situaciones de inseguridad para los usuarios del servicio.»
Medidas similares, invocadas por el primer ministro británico James Cameron durante los disturbios de la semana pasada en Londres y otras ciudades del Reino Unido, han provocado la reacción de diversas organizaciones civiles en contra de la censura y el control estatal de los medios públicos de comunicación, que han servido para la movilización violenta de grupos de jóvenes inconformes con la situación económica y el recorte de los compromisos sociales de Estado.
