Ayudar al hombre y su colectividad, objetivo perenne de la psiquiatría

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Doctora Patricia Liliana Cerda Pérez
Coordinadora del Centro de Investigaciones FCC / UANL
cerda35@hotmail.com

Asociado en la antigüedad con concepciones primitivas, tales como “castigos divinos”; incluido luego en clasificaciones científicas que pasaron a modelos sociales y psicoanalíticos, y relacionado hoy con la perspectiva bioquímica y genética, el estudio y alivio de los trastornos o enfermedades mentales que ocupa a la Ciencia de la Psiquiatría ha experimentado enormes saltos conceptuales y pragmáticos. Desde sus atenciones hechas en el diván, los hospitales o directamente sobre la comunidad, históricamente esta disciplina ha operado siempre bajo el mismo objetivo: ayudar al hombre y su colectividad.

El estudio de la mente humana ha cautivado por igual a sabios, filósofos, médicos, poetas, literatos y, en los últimos 30 años, a genetistas y bioquímicos. Su origen más antiguo se remonta a los textos elaborados en la Era Ayuvédica, donde mil 500 años antes de Cristo, a través del Ayur Veda -en sus textos Charak Samhita y Shushrut Samhita-la cultura hindú mencionaba hasta 14 factores que causan disturbios mentales como la depresión o el estrés, entre ellos.

CASTIGOS DIVINOS

En Mesopotamia, cerca de cuatro mil años antes de Cristo, se tenían ya documentos elaborados por los sumerios, en tablillas grabadas bajo escritura cuneiforme, en los que se describen las enfermedades mentales como producto de castigos divinos, impuestos por diferentes demonios, tras haber roto el individuo normas o tabúes de su época. Bajo ese esquema, el médico debía diagnosticar cuál de los seis mil demonios identificados era el causante del problema.

Los griegos, por su parte, argumentaban que las enfermedades mentales se gestaban en el corazón del hombre; los egipcios las ubicaban en el cerebro, y los aztecas, por su diosa Tlazoltéotl, creían que esta representación de la tie-rra y la fecundidad podía también adueñarse del alma del hombre, y llevarlo así al delirio, las convulsiones o la locura.

PROCESO VINCULADO AL ORGANISMO

Los médicos romanos analizaban las enfermedades mentales bajo una cosmovisión de que éstas son un proceso natural, vinculado al propio organismo del individuo.

Los romanos no admitían los esquemas mágicos o teológicos que se daban como paradigma a tales males, mismos que se retomarían posteriormente, durante el oscurantismo de la Edad Media, a excepción, claro está, de Santo Tomás de Aquino, quien argumentaba que el alma, de origen celestial, no podía estar enferma, y atribuye los trastornos de la mente a anomalías del propio cuerpo.

Los avances importantes de la psiquiatría como estudio objetivo y rigurosamente científico es nuevo. En el siglo XIX, los enfermos mentales recluidos en asilos recibían “tratamientos morales”  para devolverles la razón, y no fue sino hasta 1896 cuando Emil Kraepelin instrumentó un sistema de identificación y clasificación de los problemas mentales que, a la postre, sería la base de la psiquiatría moderna.

Los asilos, instituciones creadas primero por los árabes en Bagdad, hacia el año 792, y que surgieran del nada estimulante título de “Casa Para Locos”, fueron iniciados en Europa hasta 1409, bajo el nombre de “Santo Hospital”, en Valencia. Ahí, los pacientes eran tratados bajo el abordaje de endemoniados, embrujados, y no eran objeto de una visión terapéutica. Solamente se le daba la tutela legal del enfermo a una institución hospitalaria.

DIVERSIFICACIÓN DE LA PSIQUIATRÍA

Hoy, el panorama de los trastornos mentales, aún con múltiples incógnitas por resolver, es otro. Existe psiquiatría enfocada a adultos; niños, ancianos; neuropsiquiatría; adicconología; comunitaria; dirigida a la atención de trastornos psicóticos; anímicos; alimentarios; psicofarmacología; legal y biológica, donde operan tratamientos orgánicos o inorgánicos; es decir, algunos aplican fármacos, medicina, y otros simplemente la psicoterapia, dependiendo de la situación del paciente y, lógico, de la raíz de su enfermedad.

Poco a poco se han develado los secretos del sistema nervioso, de la psique, a través del revolucionario esquema del psicoanálisis creado por el neurólogo-psiquiatra Freud, y perfeccionado a la fecha por sus colegas, hasta llegar a un nuevo concepto de la enfermedad mental, vinculado a una concepción orgánica y biologicista, heredada del racionalismo y el positivismo.

Así, concluimos que las visiones de griegos, egipcios y aztecas no estaban tan erradas. En nuestros trastornos mentales pueden intervenir corazón, cerebro y alma, aunque, claro la última palabra es siempre la del médico-psiquiatra.

 

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