Educación inicial Base de una sociedad del conocimiento

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Maestra Mayra García de la Fuente

Podemos dimensionar la importancia de la educación inicial,  partiendo de que la enseñanza en la primera infancia tiene éxito si aporta el impulso y las bases que permitirán seguir aprendiendo durante toda la vida, característica fundamental en una sociedad del conocimiento.

Pero, ¿qué es la educación inicial? En mi incursión en este nivel educativo, he podido comprobar que un alto porcentaje de la población, incluido el magisterio, ignora qué es la educación inicial. Por esto creo relevante referirme a los antecedentes y conceptos básicos de este servicio educativo, cuyos primeros esfuerzos los podemos ubicar en el año de 1837 en la ciudad de México, cuando en el Mercado del Volador se abrió un local para atender a los niños y niñas de las mujeres que laboraban en él.

A partir de ese año, instituciones gubernamentales y no gubernamentales fueron acrecentando sus esfuerzos, hasta que, entre 1928 y 1944, se promulgaron decretos y leyes en que se hace referencia al establecimiento de Guarderías o Estancias Infantiles, como una prestación para madres derechohabientes o como un servicio para quienes no poseen este derecho.

CENTROS DE DESARROLLO INFANTIL

En diciembre de 1976, en la  Secretaría de Educación Pública, se cambió la denominación de “Guarderías” por  la  de “Centros de Desarrollo Infantil”, (CENDI), modalidad escolarizada de educación inicial, y se les dio el enfoque de instituciones que proporcionan atención en los aspectos nutricional, asistencial, y estimulación para el desarrollo físico, cognoscitivo y afectivo social. Cabe aclarar que en la mayoría de estas instituciones se atienden niños y niñas de educación preescolar, pero el rango oficial de atención de la educación inicial es de cero a cuatro años.

Así comenzó a crecer la popularidad de la estimulación temprana, concepto muy malinterpretado,  pues la mayoría de sus seguidores adoptan dos posturas, como lo dice Roberto Barocio Quijano en su libro Contribución al entendimiento y práctica de la educación infantil. Una de esas posturas es: “cuanto antes, mejor”, lo que implica una prisa porque los niños aprendan a leer, a escribir y las operaciones matemáticas.

La segunda postura es la de academizar los niveles de inicial y preescolar, limitando las oportunidades de que los niños construyan una sólida personalidad para enfrentar el futuro con éxito.

De esta forma, podemos entender la estimulación temprana como la intervención intencionada y oportuna de los adultos en la educación de los infantes; como la capacidad de aprovechar cualquier circunstancia y recursos para generar espacios de interacción que propicien su desarrollo armónico e integral.

IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN INICIAL

A pesar de la importancia de la educación inicial y de la creciente incorporación de la mujer a la vida laboral, es mínimo el porcentaje de niños y niñas que tienen acceso a este tipo de instituciones.

Esta realidad, aunada a la afirmación de que el aprendizaje comienza desde el nacimiento, ha sido el motor para buscar nuevas alternativas para expandir el servicio. Fue así como en 1981 nació en nuestro país la modalidad no escolarizada de educación inicial, programa de orientación a padres con hijos menores de cuatro años.

Actualmente, la educación inicial no escolarizada es considerada un programa prioritario para atender a la población que vive en condiciones de desventaja y, de esta forma, promover un contexto familiar y social en pro de la infancia.

Invertir en mejorar la calidad de la educación de los menores de cuatro años es ahorrar en la educación básica problemas de aprendizaje, deserción y reprobación.

El avance en el logro de este objetivo coadyuvará además en el avance hacia una sociedad del conocimiento, que se caracteriza por estar integrada por individuos con la capacidad de tomar decisiones responsablemente.

PILARES DE LA EDUCACIÓN

¿Cómo contribuye la educación inicial a formar este tipo de individuos? La respuesta la podemos encontrar al revisar los cuatro pilares de la educación y al reflexionar sobre las oportunidades que debemos generar en torno a ellos:

•Al aprender a conocer, los niños y niñas desarrollan su capacidad de atención, su memoria y la complejidad de sus estructuras de pensamiento. Esto forma la base para aprender a aprender,  que es el medio para  la educación permanente.

•Al aprender a hacer, los niños y niñas, a través de competencias intelectuales, físicas y sociales, ponen en práctica conocimientos y adaptan los aprendizajes según sus necesidades. En este proceso son fundamentales las formas de enseñanza que se utilicen en la familia y en el centro escolar.

•Aprender a vivir juntos implica la solución inteligente y pacífica de los inevitables conflictos. Conocerse y aceptarse a sí mismos sentará bases sólidas para conocer a los otros, aceptar la diversidad, la interdependencia, la comprensión mutua y paz y a participar en proyectos cooperativos desde edades tempranas, otras de las características de una sociedad del conocimiento.

•Aprender a ser corona el desarrollo humano, pues significa tener pensamiento autónomo y crítico, libertad de pensamiento, de sentimientos y de imaginación, lo que lo lleva a ser autor de su destino y a ser capaz de transformar, innovar y crear para alcanzar su  proyecto de vida.

Promover la enseñanza  en torno a los cuatro pilares de la educación permitirá a niños y niñas aprender y desarrollarse en los ámbitos social, ético, cultural,  científico y  tecnológico.

El reto está en la formación de docentes, de las familias y de la comunidad en general, para que desarrollen conocimientos, habilidades y actitudes que les permitan propiciar que los menores vivan experiencias educativas intencionadas y significativas desde su nacimiento.

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