Lo que no sirve da más trabajo

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Sin autor conocido

Caminaba un muchacho junto a su padre, cuando éste se detuvo en una curva y después

un pequeño silencio le preguntó al muchacho:

-Además del canto de los pájaros, ¿escuchas algún otro sonido? El muchacho agudizó su oído y respondió:

– Estoy escuchando el ruido de una carreta.

– Eso es – dijo el padre.

– Es una carreta vacía.

-¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la vemos? Dijo el muchacho a su padre.

-Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, -respondió el padre-  es cuestión de escuchar el ruido que produce. Cuanto más vacía está la carreta, mayor es el ruido que hace.

El muchacho se convirtió en adulto y hasta hoy sigue aplicando aquella enseñanza de su padre: cuando ve a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de otros, inoportuna o violenta, presumiendo lo que tiene, prepotente y arrogante, recuerda muy bien la voz de su padre diciendo: ¡Cuanto más vacía está la carreta, mayor es el ruido que hace!

Así es la gente: la que no sirve es la  da más trabajo. El verdadero valor reside en la humildad, en saber escuchar, callar las virtudes y fortalezas, dejar que otros las descubran, las señalen o hablen de ellas, porque bien dice el adagio popular: ¡Alabanza en boca propia, suena a vituperio!

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