Gabriel Contreras
Para ella, para Marilú Ríos, la ciudad es una galería de arte, capaz de ser potenciada a través de la red. Así, su intervención en las calles de Monterrey acaba siendo una presencia en el mundo virtual. Veamos de qué se trata.
Esto no es exactamente una exposición, pero al mismo tiempo es más que eso. Se trata de un cumulo de imágenes, que poco a poco se van distribuyendo con cierto desorden y sorpresivamente, así hasta que de pronto saltan de las calles a la Red y se vuelven cosa de muchos, propiedad de muchos, asunto de todos y al mismo tiempo propiedad de nadie. Hablamos de la exposición «Rodando dibujos», algo que se gestó en la cabeza de Marilú Ríos (artista visual, 23 años, regiomontana por adopción y egresada del CEDIM) y que hoy se extiende como una inquietud en busca de seguidores a través de las redes sociales.
«Desde muy pequeña me dediqué a dibujar, porque siempre quise ser artista», nos dice la autora, sonriente, nerviosa, inquieta.
«En cualquier hoja de libreta, trazaba imágenes y las iba guardando, guardando, guardando». Hasta que un día, tal vez por obra del azar, ella de cambió de casa y encontró la posibilidad de deshacerse de muchos de esos dibujos.
«No quise conservarlos más, así que pensé en una manera hermosa de deshacerme de ellos».
Marilú Ríos salió a las calles, recorrió los espacios que le parecieron más ligados a su vida, su sensibilidad y su propia historia, y fue allí precisamente donde fue a pegar sus dibujos.
«Pegué mis dibujos de la infancia en algunos muros de la Avenida San Jerónimo, en la parada de los camiones, en la estación del Metro, y así… fui recorriendo las rutas importantes de mi vida, y llenándolas de dibujos, para resignificar esos capítulos y también resignificar esas imágenes».
Las cosas no pararon ahí.
Muy pronto, Marilú vio la posibilidad de ir más lejos y comenzó a registrar su propio proceso, entonces forjo una página en la que mostraba esos dibujos a través de la pantalla.
El siguiente paso fue la aparición de Fernando Mol, quien se ofreció para registrar en video algunas de las acciones de Marilú, de modo que su presencia invadió también los terrenos de Vimeo y You Tube.
Hoy, las imágenes de la obra de Marilú Ríos son accesibles a través de muy diversas zonas de la Red, pero ella no descarta las vías tradicionales.
En el afán de mostrar y compartir algo más de su obra visual, Marilú está a punto de poner en marcha su muestra «Rodando arte».
Se trata de una exposición un tanto heterogénea, ya que «no se trata de mostrar obras y ya, sino que me interesa compartirlas de manera directa, por eso todas las piezas de esta exposición estarán disponibles a través de trueque, compra, adopción o simple cooperación. Todos los asistentes a esta expo podrán llevarse una obra a su casa, si a cambio acceden a darme clases de algo, o prefieren darme un objeto, o dinero, o sencillamente quieren llevarse la obra para mostrarla en un espacio público, cosa a la que llamo adopción».
Así, hoy Marilú Ríos está muy presente en al campo del arte regiomontano sin estarlo, porque su obra no se expone en museos ni en galerías, sino que recurre a nuevos instrumentos digitales, para virtualizarse y llegar muy lejos sin tener que llegar a ninguna parte (excepto al ciberespacio).
