El derretimiento del hielo del Ártico abre el paso a viajes de súper tanques petroleros

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(Tomado de guardian.co.uk. John Vidal, Editor del Medio Ambiente. Traducción de Félix Ramos Gamiño)

Propietarios de buques escandinavos dicen que las rutas de carga a través de la zona que rodea al Polo Norte, posibilitadas por temperaturas más tibias, ahorrarán dinero y emisiones de contaminantes

El año que viene, súper tanques y gigantescos barcos de carga podrían viajar regularmente entre los océanos Atlántico y Pacífico, a través del Ártico, para ahorrar tiempo, dinero y emisiones de contaminantes, dicen los propietarios de buques escandinavos.

Nuevos datos de compañías que han sacado ventaja del retroceso del hielo en el Océano Ártico este año, para completar varios viajes por el norte de Rusia, muestran que la “ruta del Mar del Norte” puede ahorrar hasta 18 días y 580 toneladas de combustible a un buque carguero de tamaño medio, en un viaje entre el norte de Noruega y China. En condiciones normales, un viaje así tardaría más de 40 días. Esta semana, la compañía danesa de buques Nordic Bulk Carriers, ha reportado incluso más grandes ahorros de tiempo y de combustible. Dice que ahorró una tercera parte de sus costos normales, y casi la mitad del tiempo para transportar productos a China a través del Ártico.

La ruta, unas cuatro mil millas náuticas más corta que la que va por el sur de Suez desde el Atlántico al Pacífico, prácticamente no ha requerido los servicios de rompehielos desde el pasado mes de julio, dado que el hielo se ha derretido en una extensión cercana al récord. “Nos ahorramos –dice Christian Bonfils, director de Nordic Bulk Carriers, en Oslo- mil toneladas de combustible para cargueros -cerca de tres mil toneladas de CO2– en un viaje entre Murmansk y el norte de China.

Los propietarios de barcos, que anticipan que la ruta del norte podría abrirse gradualmente de cuatro a seis meses en el año, a medida en que se incrementan las temperaturas del aire y del mar, exploran la posibilidad de lograr pasos regulares de verano a través del Océano Ártico. Esto podría significarles un ahorro de entre 180 mil y 300 mil euros en cada viaje, afirman.

«El periodo para seguir esta ruta es actualmente de cuatro meses, pero los rusos dicen que es de siete (si es que los buques de carga son acompañados por rompehielos atómicos rusos). Podernos ahorrar 22 días de viaje es muy buen negocio para nosotros”, dice Bonfils.

Aparte de los ahorros en tiempo, los propietarios de buques podrán evadir a piratas somalíes, así como los altos costos que tienen que pagar si sus navíos pasan por el Canal de Suez.

La semana pasada, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, predijo que la ruta rivalizaría muy pronto con el Canal de Suez, como un enlace comercial más rápido entre Europa y Asia. “La ruta marítima del norte rivalizará en líneas de comercio tradicionales, en pago de honorarios, en seguridad y en calidad”, dijo en una conferencia organizada por la Sociedad Geográfica Rusa en Arkhangelsk, en septiembre pasado.

Esto ha sido considerado como demasiado optimista por los propietarios de barcos escandinavos, quienes, sin embargo, se ven animados por la velocidad del cambio en altas latitudes. En agosto, el Ártico fue cruzado en un tiempo récord de ocho días, por un barco tanque STI Heritage, en un recorrido entre los Estados Unidos y Tailandia, y el 20 de agosto, un súper tanque de 160 mil toneladas, cargado con 120 mil toneladas de gas, siguió el recorrido, para convertirse así en el más grande navío comercial en hacer la ruta.

La ruta, que era conocida como el Pasaje Noreste, corre a lo largo de la costa rusa del Ártico, desde Murmansk, hasta el Mar de Barents, a lo largo de Siberia, hasta el Estrecho de Bering. Grupos ambientalistas han advertido que una carrera naval en el Ártico podría acelerar el calentamiento global. Y aunque al mismo tiempo reconocen que los buques consumirían menos combustible y emitirían menos CO2, temen que los derrames petroleros y otros accidentes marítimos, así como el “carbón negro” -los residuos de hollín de combustible parcialmente quemado depositados en el hielo- sean un acelerador –de corta vida pero poderoso- del cambio climático.

“La perspectiva de las industrialización progresiva en el alto norte es profundamente preocupante. Más navíos implican riesgo mayor de accidentes, y significan más contaminantes, lo que provocará mayor derretimiento de hielo”, dijo Ben Ayliffe, activista del Ártico con Greenpeace.

Pero los propietarios de buques advirtieron que se requiere de barcos especialmente reforzados contra el hielo, y es demasiado temprano para construir buques específicamente para este recorrido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En una muestra adicional de que el Ártico se está abriendo, los rompehielos atómicos rusos recibieron en 2011, 15 solicitudes para escoltar viajes en la ruta del norte, contra cuatro en 2010.

Expertos marítimos canadienses y norteamericanos han estimado que el dos por ciento de la navegación global podría ser desviada hacia el Ártico para el año 2030, y hasta el cinco por ciento para el año 2050.

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