Centro Fertilidad IECH
Aquí nació, en 1988, el primer bebé así concebido
Han nacido en el mundo alrededor de cuatro millones de bebés mediante la fertilización in vitro
A partir del nacimiento de Louise Brown, el 25 de julio de 1978 (primer ser humano concebido mediante técnicas de fertilización in vitro), han nacido en el mundo alrededor de cuatro millones de bebés con la aplicación de técnicas de reproducción asistida.
En el caso de México, el primer bebé concebido por estas técnicas, nació en Monterrey, en el Centro de Fertilidad IECH, en el año 1988, y a partir de ese momento inició en la institución un proceso de desarrollo tecnológico, de ciencia, de investigación, que ha dado lugar a cerca de dos mil nacimientos mediante la fertilización in vitro.
Así lo dieron a conocer en rueda de prensa, integrantes del equipo médico involucrado en esta labor, entre ellos, los doctores Pablo Díaz, coordinador de Enseñanza e Investigación del Centro de Fertilidad IECH; Héctor González, director médico del Hospital de Ginecología y Obstetricia de Monterrey, más conocido como Ginequito; Pedro Galache Vega, Roberto Santos Haliscak y Samuel Hernández Ayup, miembros estos tres últimos del Consejo Directivo del Centro de Fertilidad IECH.
En lo particular, Pablo Díaz aseveró que Monterrey siempre ha sido punta de lanza en las tecnologías de reproducción asistida, y uno de sus grandes éxitos ha sido la congelación de óvulos, con lo que se lograron, en el año 2006, los primeros nacimientos en México con la aplicación de esta técnica.
Indicó que esta técnica se puede aplicar a pacientes que hayan sufrido enfermedades que muchas veces abaten la fertilidad, como es el caso del cáncer, pero también se puede aplicar en mujeres jóvenes que en el futuro quisieran tener un hijo.
LA FERTILIZACIÓN IN VITRO
En la misma rueda de prensa, Santos Haliscak mencionó que la fertilización in vitro se originó en un ciclo espontáneo, sin medicamentos para inducir la ovulación. Sin embargo, al principio, los porcentajes de embarazos y nacimientos eran bajos, por lo que surgió posteriormente el uso de los medicamentos inductores de la ovulación, y esto incidió en aumentar los porcentajes de embarazo, obviamente con mejores condiciones de cultivo, mejores condiciones de laboratorio y la mayor experiencia de los médicos.
Agregó que esto derivó en porcentajes de embarazo satisfactorios; sin embargo, como este tipo de procedimientos son muy caros, y prácticamente inaccesibles a un gran porcentaje de la población, y más en nuestro país, en los últimos años se ha intentado volver al ciclo natural.
MADURACIÓN IN VITRO
Lamentablemente –dijo Santos Haliscak- los porcentajes de embarazo con este tipo de procedimientos, sin usar medicamentos, son bajos, por lo que surgió una técnica consistente en obtener los óvulos todavía inmaduros, sin medicamento, madurarlos en el laboratorio, y darles a las pacientes una oportunidad de lograr mayores porcentajes de embarazo.
Así, recordó, en 1994 se reportó, en Australia, el primer nacimiento de un bebé por maduración in vitro, sin usar medicamentos; posteriormente, en 2004, el doctor Ri Cheng Chian, de la Universidad McGill, de Montreal, Canadá, estableció una nueva técnica: ciclo espontáneo sin inducción de ovulación con maduración in vitro, y vio que los resultados de embarazo eran aceptables, sin utilizar medicamentos.
Santos Haliscak añadió que el año pasado, en la reunión anual de la Sociedad Mexicana de Reproducción, que se celebró en Denver, “nuestro asesor científico, el doctor Patricio Pasquale, de la Universidad de Yale, invitó al doctor Ri Cheng Chian, a establecer este tipo de procedimientos en Monterrey.
“Se consideró que era de sumo beneficio para nuestro medio, y estableció una serie de prueba. Se contactaron varias pacientes que tenían indicaciones para fertilidad in vitro, se les comentaron las posibilidades con la experiencia de la Universidad McGill, y se estableció un protocolo.
“Diez parejas que tenían problemas de fertilidad, candidatas a fertilización in vitro, entraron en este protocolo de estudio. Como era un estudio, no se les cobró a esas parejas, pues se trataba de obtener experiencia, contando con la experiencia del iniciador de este tipo de procedimientos, que acudió a Monterrey, conjuntamente con el doctor Patricio Pasquale.
“Las pacientes se sometieron a este tipo de procedimientos, sin usar inductores de ovulación, en febrero de este año. De las diez parejas, afortunadamente, se registraron cuatro embarazos –una de ellas no continuó- pero tres de ellas siguen adelante, y tienen entre tres y medio y cuatro meses de embarazo, con lo que alcanzamos un 30 por ciento, que para una fertilización in vitro es un porcentaje adecuado.
ÍNFIMO PORCENTAJE EN EL TERCER MUNDO
Santos Haliscak mencionó que de los más de cuatro millones de nacimientos logrados mediante la técnica de fertilización in vitro, la mayor parte de ellos han sido en países del primer mundo, que tienen recursos, y citó en particular el caso de Dinamarca, donde el 3.6 por ciento de todos los nacimientos son por FIV; en América Latina, menos del 0.1 por ciento de nacimientos se logra por reproducción asistida.
“¿Y por qué es esto? Por los costos, por la inaccesibilidad de este tipo de procedimientos en nuestro medio. Tan sólo los medicamentos representan entre el 30 y el 40 por ciento del costo total, por lo que cuando se recurre al procedimiento sin medicamentos, el costo resulta más accesible. Para nosotros es una muy buena noticia poder ofrecer a la comunidad este tipo de procedimientos, para beneficio de muchas parejas que no pueden lograr un embarazo porque no tienen los recursos. De un precio de aproximadamente 70 a 80 mil pesos del procedimiento de fertilización in vitro convencional, utilizando medicamentos, consideramos que puede bajar hasta unos 25 mil pesos”, finalizó.
EQUIPO DE EXCELENCIA
También hizo uso de la palabra el doctor Samuel Hernández Ayup, quien expresó su reconocimiento al extraordinario equipo de trabajo del IECH, pues “todos los que lo conforman son personas muy bien preparadas en esta área, y seguimos preparando gente, como son los residentes; han surgido 17 generaciones del instituto, lo que habla de la calidad académica que se tiene, porque cada año hay alrededor de diez solicitudes de personas que quieren estar con nosotros, pero nada más se admiten cuatro con exámenes de admisión muy severos.
“Se trata –finalizó- de una institución que está preparando gente de base, y esa gente nueva es la que también nos enriquece a nosotros y nos mueve a tratar de ser cada vez mejores de lo que hasta ahora hemos sido. Y algo muy importante también es recordar que nosotros no damos la vida. La vida la da Dios, y nosotros somos sólo un instrumento de Dios”.
